El sector sanitario, en general, y el farmacéutico, en particular, se encuentra en un momento convulso que hace que muchas de las batallas que se libran en los mismos finalicen en los tribunales. Un ámbito en el que se mueve como pez en el agua Jordi Faus, socio de Faus & Moliner y uno de los cien abogados que forman parte de la denominada Banda 1 (ranking de los mejores juristas por áreas de práctica) que elabora anualmente Chambers. Faus analiza para EG la actualidad jurídica en la que se encuentra el sector.
Pregunta. Actualmente vivimos unos momentos en los que parece que el sector farmacéutico está permanente en los tribunales de justicia. ¿Existe una excesiva judicialización de los asuntos farmacéuticos?
Respuesta. Creo que ni a las empresas ni a la Administración les gusta litigar, pero a veces no queda más remedio. En los últimos años, la intervención de los tribunales ha servido para lograr mayor rigor administrativo y jurídico. Pienso que actualmente sería bueno hacer un esfuerzo para mantener este rigor sin necesidad de acudir a los juzgados.
P. En este sentido, da la impresión de que el Tribunal Constitucional se ha convertido en un tribunal de última instancia para los grandes temas sanitarios y farmacéuticos actuales, algo que, ni mucho menos, es su función, ¿no?
R. En España el Tribunal Constitucional garantiza el respeto a los derechos fundamentales y vela por el cumplimiento de las reglas de reparto de competencias. En el ámbito de la Sanidad ambas cuestiones están ligadas, de modo que no es extraño que el Tribunal Constitucional tenga un papel importante. Podría ser muy útil si actuase con más celeridad.
P. ¿Parte de la culpa de esta situación puede ser que las comunidades autónomas están tensando en exceso la cuerda?
R. Las tensiones vienen de muchos frentes. Del Ministerio de Sanidad, de las autonomías, de los hospitales… En el contexto actual, es razonable que los esfuerzos para contener el déficit se pongan de manifiesto en todas las administraciones, pero lo que estamos viviendo en el ámbito farmacéutico es de una complejidad mayúscula, al menos desde el punto de vista jurídico.
P. A parte de esta ‘sobredosis’ de asuntos farmacéuticos que están en el Tribunal Constitucional… ¿Qué visión del sector farmacéutico tiene Jordi Faus desde el punto de vista jurídico?
R. El sector cada vez muestra mayor interés por las normas que rigen su actividad, tanto en cuestiones de fondo como de procedimiento. Esto es fruto del inconformismo, que es necesario para superar la situación actual. No se trata de resistir y capear el temporal, sino de avanzar usando todas las bazas posibles, las jurídicas también.
P. Ahora más que nunca cobra mayor relevancia la figura de profesionales como usted, expertos en derecho farmacéutico, ¿no?
R. Sí, pero sobre todo es importante conocer la actividad de las empresas farmacéuticas y las dinámicas del sector. Partiendo de esta base, combinando rigor, innovación y dedicación se puede aportar valor y tranquilidad, que es lo que aprecian nuestros clientes. La especialización sectorial permite ser mucho más eficiente.
P. Sobre este particular, cabe destacar que, por segundo año consecutivo, el nombre de Jordi Faus aparece en la Guía Chambers como líder en España en este terreno. Un orgullo, ¿no?
R. Es un motivo de satisfacción. Primero porque Chambers se nutre de opiniones de clientes y de otros abogados, y muy especialmente por el reconocimiento que reciben también mis socios de Faus & Moliner. Es gratificante constatar que nuestra apuesta por el modelo de despacho boutique, centrado en un sector, tiene buena acogida.






































