FRANCISCO ROSA Madrid | viernes, 14 de febrero de 2014 h |

Pregunta. Antes de llegar al Instituto Roche fuiste político. ¿Cómo recuerdas aquello?

Respuesta. La gestión pública tiene una parte dura y otra apasionante, ya que estás cerca de las necesidades de la gente.

P. Digamos que la del político no es una figura muy popular, ¿no?

R. En mi caso esos ocho años son como páginas vacías de mi vida en lo profesional, y sobre todo en lo personal. No tenía tiempo para la familia ni para nada.

P. ¿Ha cambiado mucho la política desde que la dejaste?

R. En mi época se respiraba buen rollo. No había inconveniente en reconocer los éxitos de los demás ni en asumirlos como propios. Ahora hay demasiada crispación y priman los intereses partidistas.

P. ¿Celebras por ello el décimo aniversario de aquella decisión?

R. No echo nada menos de aquella etapa, aunque tengo una sensación agridulce. Me alegro de no formar parte, pero me entristece lo que veo.

P. ¿El Instituto Roche le ofreció esa salida hacia un mundo mejor?

R. Han sido diez años apasionantes. Me han dado la oportunidad de liderar un proyecto novedoso, ligado a la investigación y a la medicina personalizada… Y con un gran equipo.

P. ¿No le han incordiado nunca con el tema de la puerta giratoria?

R. Tanto en lo público como en lo privado tienes que demostrar siempre por qué estás ahí. Esos tópicos solo consiguen confundir a la gente. Para evitarlos, máxima transparencia.

P. Volvamos al Instituto Roche y su décimo aniversario… Digamos que se han convertido en vanguardia de la revolución de la genómica en España, ¿no es así?

R. Empezamos con el objetivo de acompañar el conocimiento sobre el genoma y su aplicación en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades. Cada vez hay más conocimiento acumulado en este ámbito y esto está obligando a un cambio cultural importante, que está siendo liderado por el Instituto Roche.

P. Una revolución, la genómica, que se sirve de otra, la de las redes sociales e Internet.

R. Los pacientes están empezando a acceder a la información. La conexión entre pacientes y profesionales comienza a ser fuerte en Estados Unidos. La expansión de este uso en España se espera para 2015, ya que solemos ir con año y medio de retraso. Nosotros estaremos ahí para cuando llegue.

P. Pero tú ya estás preparado para el cambio. ¿Podrías vivir sin Twitter?

R. No soy adicto a Twitter, pero me he dado cuenta de que la gente demanda información, de que hay que estar ahí.

P. Pero dicen los especialistas que el primer síntoma de una adicción es la negación. Veamos, ¿puedes imaginar un día entero sin Internet?

R. Yo me lo imagino. Pero sé que hay gente que se preocuparía si un día no apareciera por las redes. A mí me gusta hacer senderismo y a veces paso algunos días aislado, pero existen trucos para estar siempre activo.

P. ¿Qué ofrecen las redes sociales, además de ser un vehículo para el conocimiento?

R. La mayoría de los que estamos buscamos una buena reputación online. En la medida en la que tienes una buena reputación, lo que dices tiene un peso u otro. Hay que ser un poco friki para no perder ritmo de lo que está pasando.

P. Pero hay gente que dice que las redes son para el que tiene tiempo.

R. Es cuestión de prioridades. O pasa a formar parte de tus prioridades o no te has enterado de cómo funciona esto.

Jaime del Barrio (Santander, 1954) es un ‘viejo roquero’ de la política. Primero fue concejal en el Ayuntamiento de Santander (1987-1991) y luego dio el salto al ruedo regional, convirtiéndose en consejero de Sanidad de Cantabria (1995-2003). Dejó la política de forma voluntaria, tras recibir una oferta de Roche para capitanear su instituto. Así, pasó de tener responsabilidades públicas a dedicarse a la difusión del conocimiento en torno a la genómica y la medicina personalizada. Se le puede considerar como uno de los adalides de las redes sociales dentro del sector. No hay día en el que falte un tweet de Del Barrio. Aunque la cosa tiene truco, y es que el director del Instituto Roche ha aprendido a programar sus intervenciones cuando decide darse un descanso. El tiempo libre suele dedicarlo a la familia, y también a su mayor afición: el senderismo.