No todo es hepatitis C, viene a decir el primer ejecutivo de MSD en España, Ángel Fernández. Si la forma de resolver la falta crónica de inversión para la mayoría de las patologías en España es el método empleado para la hepatitis C, con la colaboración del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, alguien tendrá que explicar los detalles. Los consejeros de hacienda se quejan de que no saben nada. En la reunión de la semana pasada del Consejo de Política Fiscal y Financiera se reafirmó la estrategia de ajustes y control del déficit para el año que viene de forma progresiva, hasta el equilibrio financiero: en 2018 el objetivo es un 0% de déficit. Las comunidades solo pueden recortar en lo de siempre, con la Sanidad a la cabeza. Desde la Junta de Andalucía y desde la Generalitat de Catalunya, las críticas han sido duras, tachando la intención de control férreo del déficit del ministro Montoro de ilegal e injusta. Si en 2016 el déficit debe llegar al 0,3%, no creo que la innovación pueda ser abordada sin un presupuesto específico. Se tratará, pues, de convencer al Gobierno autonómico de turno, lo que me temo que pasará por los parlamentos autonómicos. Le doy la razón a Lluís Bohígas, cuando afirma que es imposible que Andalucía proporcione el mismo servicio sanitario que el País Vasco. Para eso necesitaría más recursos por habitante.
Interesante va a ser el debate que se producirá en breve en sede parlamentaria en Sevilla. El PP va a pedir a los grupos políticos que apoyen la retirada de las subastas. Que cuente con el apoyo de Ciudadanos, a pesar de que facilitó la investidura de la socialista Susana Díaz, es probable pero no es suficiente. Necesita que Podemos se sume a su propuesta, algo difícil pero no imposible. Sabemos que desde Podemos Andalucía ven con dudas las subastas, tras mantener un encuentro con asociaciones de pacientes andaluzas, pero las intenciones deben ser trasladadas a sede parlamentaria.
Lo que sí parece seguro es que la Directiva contra la Falsificación de Medicamentos en la UE es el punto final de las subastas. Si no las tumba en los próximos meses el parlamento andaluz, lo hará la transposición de las directivas sobre concursos públicos, y en última instancia la necesidad de garantizar la autenticación y verificación del medicamento mediante el código impreso en el envase. Algo que será obligatorio a finales de 2018 y supone una inversión para los fabricantes de carácter millonario. El sistema dotará de una transparencia sin límites a toda la cadena de distribución, desde la fabricación hasta la dispensación. Una revolución que está por venir.
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¿Será suficiente el crecimiento de la economía española en 2016 para que el objetivo del déficit del 0,3% en las comunidades no estrangule la sanidad?
La sanidad es motor de riqueza, asegurar presupuestos suficientes evitaría que España esté a la cabeza en fórmulas que persiguen recorte de precios e “innovadoras” fórmulas de acceso a los medicamentos y la tecnología.
Ángel Fernández, de MSD, afirma que las soluciones para los problemas de acceso deben ser compartidas. ¿Se repetirá la fórmula de la financiación de la hepatitis C?
En breve, la directiva contra la Falsificación de medicamentos pondrá el reloj en marcha: antes de tres años los medicamentos deberán ser autenticados y verificados, con sistema antimanipulación. Una revolución que abre nuevos enfoques.






































