Cuando Celtas Cortos entonó por primera vez aquello de 20 de abril del 90… Hola chata, ¿como estás?, consiguió que a toda una generación le retumbase de forma recurrente la melodía en el subconsciente. De hecho, es posible que usted haya cantado en lugar de leer la cursiva. Marcó un antes y un después en el Pop-Folk nacional y, con el paso de los años, es un mito que aún pervive y cierra los garitos de moda. Seguramente los acordes del grupo vallisoletano tengan gran parte de responsabilidad pero la efeméride mensual a la que hacía referencia tiene la mística suficiente para hacer el resto. Fue un 20 de abril cuando se inauguró la Expo del 92’, murió el Roble de Guernica en 2004 o nacieron Joan Miró y uno de los ‘Padres de la Constitución’, Miquel Roca.
A la Sanidad le faltaba su 20 de abril y fue en 2012 cuando el panorama cambió radicalmente. Llegó el Real Decreto 16/2012 y con él un aluvión de críticas que chocaban con la muralla numantina de un Gobierno apuntalado con mayoría absoluta. Desde aquel día, hablar del Sistema Nacional de Salud implica hacerlo, de una manera u otra, del texto legislativo. Tanto es así que la pasada campaña electoral todas las propuestas sanitarias giraban en torno a él. Ya no hay otro horizonte ni a izquierda ni a derecha, tan solo matices o supresión.
Con su aprobación, tan dura como necesaria para hacer sostenible el sistema, se restringió la cobertura sanitaria tal y como se conocía, llegaron nuevos copagos farmacéuticos y se eliminaron otros que existían (los parados de larga duración). También se sembraron los mimbres donde reposaría el copago hospitalario hasta que una rebelión autonómica decidió hacer oídos sordos. Fue la carta de presentación de la ex ministra de Sanidad, Ana Mato, y la manzana envenenada con la que lidió Alfonso Alonso cuando las comunidades cambiaron de color.
Pero no solo en el plano político hubo polémica. En el sector se vivió como una decisión salomónica que disgustó más que gustó. La Farmacia celebró la supresión del criterio de ruralidad para las ayudas VEC al tiempo que lamentó perder el acceso a las residencias de más de 100 camas. La industria tampoco entendió que el mayor esfuerzo presupuestario se centrara en el gasto farmacéutico ni que se crearan confusiones en torno a los fármacos biológicos, como su entrada en precios de referencia.
Tampoco el ámbito periodístico ha salido indemne. Haga tan sólo un simple ejercicio: busque, aún cuatro años después, algún número de ‘El Global’ donde no se hable de él. Ya adelanto que lo tendrá muy difícil.






































