Hay una frase, que tiene su autor original pero que ha hecho suya toda la farmacia comunitaria, la cual alega que “la farmacia, será asistencial o no será”. Dicha premisa, llevada al contexto de la cita electoral del próximo 20 de diciembre, desligaría el futuro de la farmacia del resultado que deparen las urnas. Este compromiso inamovible de la profesión con su futuro dejaría al Gobierno resultante como cómplice necesario en este fin, pero nunca cambiante del mismo.
La farmacia asiste a la cita del 20D con cierta tranquilidad. Por una parte, la tranquilidad que supone el compromiso mostrado por todos los partidos políticos al modelo farmacéutico actual —cada cual con sus matices y propuestas de cambio, no sustanciales—. No obstante, desde la patronal farmacéutica nacional se ve difusa la implicación de las formaciones emeregentes con dicho modelo y consideran que “solo el PP y el PSOE se posicionan claramente a favor del mismo en su programa electoral”.
Hay otro detalle que favorece esa cierta tranquilidad, y que viene propiciado porque la Farmacia hizo los deberes en la legislatura para encauzar su futuro. En concreto, mediante la firma del Acuerdo Marco de Colaboración (Pacto con la Farmacia) firmado el pasado mes de julio por el Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, y en el que se materializa la visión y la misión de la Farmacia Española en el nuevo modelo sanitario y del perfil de paciente.
Según destaca a EG Jesús Aguilar, presidente del Consejo general, este acuerdo debe entenderse al margen de la cita electoral. “Es un gran documento que hemos de seguir desarrollando con independencia del resultado electoral del 20-D”, apunta el máximo representante del órgano colegial. Aguilar recuerda que “se trata de un compromiso asistencial positivo para el ciudadano, beneficioso para el sistema y bueno para el farmacéutico”. Quizá por esas razones ninguna formación política ha dado muestras de querer tumbar este acuerdo si accede al Gobierno, como sí han manifestado, por contra, con el pacto firmado con la industria farmacéutica para vincular gasto y PIB.
La profesión farmacéutica está “acostumbrada” a pasar de puntillas, si no desapercibida, por los debates electorales. Esta campaña no ha sido una excepción —guerra dialéctica por los impagos al margen—, sin que ello implique que la farmacia haya manifestado sus peticiones para los presidenciables. “El mensaje que se está trasladando a los partidos políticos que concurren a las elecciones es que 2016 debe ser el año de la estabilidad económica y de la apuesta asistencial de la farmacia”. En la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) también se muestran exigentes: “no deberíamos conformarnos solo con que se respete el modelo, tenemos que ser ambiciosos para mejorarlo en beneficio de la población y de nuestro propio ejercicio asistencial; y eso hemos transmitido a los partidos”, indica su vicepresidenta, Ana Molinero.
Tras el 20-D, “expectación”
En esa apuesta asistencial, la vicepresidenta de Sefac vaticina que, más allá del 20-D, la nueva legislatura “genera mucha expectación para la farmacia”.
¿Los motivos? “Algunos partidos incluyen en sus programas planteamientos ambiciosos que podrían mejorar mucho el recorrido de la farmacia comunitaria, como una mayor participación de los profesionales en las estrategias de uso racional de medicamentos y salud pública (vacunación, cribados), la atención farmacéutica domiciliaria, desarrollo de nuevos servicios profesionales, etc.” enumera Molinero.
También desde FEFE se considera positivo que algunas formaciones planteen la devolución de los medicamentos de diagnóstico hospitalario a las botica —en este caso, Ciudadanos— o el acceso al historial farmacoterápéutico del paciente. En el lado negativo, la empresarial nacional critica que ningún partido planee modificar las deducciones y descuentos establecidos en los RDL desde el año 2000, “que están teniendo tanta trascendencia en la falta de rentabilidad de las farmacias”, denuncia.






































