Alberto Cornejo Alicante | viernes, 25 de mayo de 2018 h |

Terminológicamente, el sistema personalizado de dosificación (SPD) es aquel servicio profesional farmacéutico encaminado a ayudar al paciente en la correcta toma y adherencia a sus tratamientos… Dado todo lo que implica a su alrededor, sería un craso error limitar la valoración que se haga de este servicio al mero reenvasado de dosis individuales en compartimentos o a una estrategia comercial de la botica (como así ha llegado a salir de la boca de algún consejero de Salud).

Por suerte, esta errónea creencia, que puede seguir existiendo de forma residual, no es la opinión que se tiene de este servicio por parte de farmacéuticos, resto de profesionales sanitarios y asociaciones de pacientes, donde no se duda de su “vital importancia” para revertir los cerca de 1.000 millones de euros que gasta el SNS anualmente por los efectos de la falta de cumplimiento. Así lo refrendaron todos los participantes de la mesa redonda “¿Por qué prescribir y dispensar en la farmacia comunitaria un SPD?”, que, con el patrocinio de Mylan, se celebró en la segunda jornada (25 de mayo) del VIII Congreso Nacional de Farmacéuticos Comunitarios organizado por Sefac en Alicante.

En este defensa de todo lo que engloba un servicio así, Fernando Mud, farmacéutico comunitario y vocal de la junta directiva de Sefac, recordó que el reenvasado es solo el final. “Preparar un SPD significa que el farmacéutico se implique en la farmacoterapia del paciente. No es solo coger el blister y reacondicionar la medicación, sino aprovechar para hacer revisión de la medicación”, expuso Mud.

De igual manera piensa su compañera en la junta de Sefac Adela Martín, quien, como Mud, ofrece este servicio en su farmacia de Córdoba. “Cuando un paciente acepta el uso del servicio de SPD, ponemos en marcha un proceso que pasa por el propio contacto con el médico para una posible conciliación de la medicación, identificar sobreprescripciones, etc. Y el trabajo no acaba con la elaboración, hay que hacer seguimiento a posibles efectos adversos”, indicó.

También desde el ámbito médico se considera que “nadie puede cuestionar la importancia de esta herramienta”, como así manifestó Antonio Fernández-Pro Ledesma, presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Al igual que sus compañeros de mesa, este facultativo que dirige un centro de salud en Castilla-La Mancha considera que el SPD “es solo el punto final de un plan farmacoterapéutico” y aboga por añadir “medidas no farmacológicas” a la preparación individualizada de la medicación.

Pese a este quorum que parece existir en torno al SPD, siguen existiendo preguntas en el aire que también salieron a la palestra en esta mesa. ¿Cómo ensamblar de forma generalizada esta herramienta en el SNS? O, la eterna cuestión: ¿Quién debe asumir su retribución?

“Siempre se habla de gasto, pero los SPD son inversión”, defendió Mud. El parecer es el mismo desde la visión médica: “el político sanitario es muy cortoplacista, pero esta herramienta es ahorro directo al sistema”, dijo el presidente de SEMG. Mientras, para Martín, “no hay que limitarse a pensar que lo tiene que pagar la Administración; puede ser el paciente, las aseguradoras…”.

Mientras, el fomento de los SPD pasa, a juicio de Mud, “por que el médico siga prescribiéndolo, el farmacéutico, indicándolo y el paciente, exigiéndolo”.