‘Fumar mata’, ya lo advierten las cajetillas de tabaco y lo ponen de manifiesto entidades como la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), quien refleja que el tabaco es responsable de aproximadamente el 30 por ciento de las muertes por cáncer, del 20 por ciento de las producidas por enfermedades cardiovasculares, y del 80 por ciento de las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC).
El consumo de tabaco provoca 52.000 muertes anuales en España y ante esta situación, la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) lleva más de cuatro años volcada con la cesación tabáquica, es decir, con el empeño de que los ciudadanos dejen de fumar, a través del programa de formación para farmacéuticos ‘Cesar’, un programa, que surge para capacitar al farmacéutico a que implante el servicio profesional de cesación tabáquica en su botica y de esa manera registre casos.
“Es importante trabajar con la cesación porque fumar es un factor de riesgo que afecta a un sinfín de patologías y dejar el tabaco mejora cualquier otra patología que pueda tener el paciente”, aseguraba Leire Gaztelurrutia, perteneciente al grupo de Respiratorio de Sefac.
A raíz del ‘Cesar’, se han empezado a registrar numerosos casos de fumadores y por ello, la Sociedad está trabajando ahora en el estudio ‘Impacto del Servicio Farmacéutico de Cesación Tabáquica en la Farmacia’, que pretende ser el mayor estudio sobre este asunto en nuestro país y reflejar la influencia del farmacéutico comunitario en la lucha contra el tabaco. Una iniciativa cuya duración es de 12 meses y en la que participan 200 farmacéuticos. “Cada uno de ellos reportará un total de cinco pacientes, lo que supondrá un total de 1.000 casos”, explicaba la responsable de Sefac.
La intervención al paciente consta de varias fases, que comprenden la captación del mismo, la entrevista inicial y visitas periódicas de seguimiento donde se controla el peso, la tensión o el tratamiento farmacológico. Pasados 12 meses se pautará una visita final en la que el profesional preguntará la situación de la cesación tabáquica al paciente implicado.
“Estamos volcados con el estudio para que vea la Administración que el farmacéutico comunitario supone cercanía y conocimiento y tiene mucho que trabajar y aportar en este tema. Es un proyecto que ha conseguido una beca a nivel mundial y los resultados los podremos ofrecer a partir del mes de mayo de 2018”, indicaba Gaztelurrutia.
El deseo por parte de la persona de querer dejar de fumar es fundamental, señalan desde Sefac. “Desde el mostrador hay que intentar que el paciente cambie de fase, y si no contempla dejar de fumar hay que convencerle. Podemos ir trabajando para que cambie de opinión a través de un consejo breve”, apuntaba Gaztelurrutia.
Programa ‘Cesar’ con 1.420 matriculados
Sefac aboga por la buena formación y a tal efecto, hace cuatro años impulsó una iniciativa (Cesar) para que los farmacéuticos comunitarios pudieran desarrollar servicios profesionales de cesación tabáquica.
“Este protocolo está consensuado con sociedades científicas y médicas que avalan el programa, por lo que hay calidad asegurada”, afirmaban desde el grupo de Respiratorio de Sefac.
‘Cesar’ consta de tres fases; la teórica, constituida por una formación online donde se revisa la parte farmacológica y conductual, la presencial, en la que se hace la visión general de lo aprendido y se realizan casos prácticos, y finalmente, la práctica donde el farmacéutico trabaja con el paciente,in situ, y registra los datos en la plataforma Sefac Expert para su posterior capacitación.






































