Enrique Campillo Salamanca | jueves, 25 de mayo de 2017 h |

La implantación de la receta en Castilla y León es un éxito y una realidad pero falta mucho por hacer. Se requiere de un modelo de comunicación entre los distintos profesionales (médico-farmacéutuico) para que les permita a ambos estar conectados en tiempo real y solventar así posibles errores de prescripción o interacciones entre fármacos. Todo ello con la vista puesta en avanzar en la seguridad del medicamento. Ese sistema de comunicación ha sido el denominador común de la mesa celebrada en el marco del X Congreso Farmacéutico de Castilla y León llamada ‘Receta electrónica: una realidad con nuevas posibilidades’.

José Luis Nájera, secretario del Concyl señalaba que la receta electrónica “es una herramienta que hay que usar al máximo. Fomenta que el farmacéutico se convierta en un referente sanitario para los pacientes”. Asimismo Nájera consideraba necesario desarrollar programas que permitan fomentar la comunicación interprofesional porque simplificaría mucho la actividad diaria, la agilizaría y daría seguridad”.

Por su parte, Judith Ceruelo, jefa de Servicio de Prestación Farmacéutica de la Gerencia Regional de Salud castellano-leonesa, animaba a aprovechar las potencialidades de la receta electrónica ya que “ésta puede cambiar el papel sanitario del farmacéutico. La e-receta no es un fin sino una herramienta de trabajo que nos tiene que servir para conocer el plan terapéutico del paciente e identificar situaciones de riesgo”.

Finalizaba el debate con una idea que resumía el espíritu de lo que allí se había abordado. Para el moderador, Javier Herradón, presidente del COF de León “el futuro pasa por trabajar muy en equipo”. De esta manera se hacía referencia al sistema de comunicación entre los profesionales sanitarios.