Alberto Cornejo Madrid | lunes, 07 de noviembre de 2016 h |

La posible fusión y/o integración de la patronal madrileña Adefarma —así como del resto de asociaciones regionales integradas en Fenofar— en la empresarial nacional FEFE, constituyendo una única empresarial farmacéutica, pierde enteros. Incluso, podría decirse que, a día de hoy, la puerta está cerrada. Al menos hasta un cambio de escenario. Así se desprende de las palabras transmitidas a sus socios por el presidente de Adefarma, Cristóbal López de la Manzanara, en la reciente asamblea general de esta patronal, en la que expuso los “escollos” que impiden esa unión.

Cabe recordar que cuando López de la Manzanara accedió al cargo el pasado mes de febrero, identificó como uno de sus principales objetivos hacer más fuerte el movimiento empresarial farmacéutico, siendo una de las vías abiertas para ello un acercamiento y posible unión con FEFE. Incluso, como venía contando EG, ya se habían alcanzados unos primeros principios de acuerdo en la hoja de ruta para ello, que pasaría en primer lugar por la fusión entre Adefarma y la delegación madrileña de FEFE (FEFE Madrid). Pero todo parece haber cambiado. Aunque sigue creyendo que “es momento de unión” o que “sería una imprudencia hacer caso omiso a las voces o ecos” del sector que así lo reclaman, “esto lo escribía antes de saber que existen asociaciones empresariales que acogen a grupos de farmacias que parecen cuestionar nuestro modelo”, apuntó. Si bien es cierto que el presidente de Adefarma no ofreció nombres en ningún momento de su intervención, las alusiones parecen claras.

López de la Manzanara denunció las “prácticas y políticas muy agresivas” que utilizarían estos grupos “con las que las farmacias de a pie no pueden competir”. Unos grupos que operarían en Madrid y Valencia “como verdaderos franquiciadores”, a su juicio, “y que no son la base de farmacias que han conseguido avalar y situar a la red de farmacias como Marca España (en referencia a la iniciativa promovida por el Consejo General). Todo ello lleva al presidente de Adefarma a minimizar las opciones de unión: “ahora que sabemos quién acoge a quien, es verdad que se me hace bastante más complicado mirar abiertamente al futuro con una plena disposición de unirme a aquellos que cuestionen el modelo”, espetó a sus asociados. Nuevamente, un mensaje con destinatario.

No obstante, López de la Manzanara ‘rescató’ otra de las fórmulas que también ya puso sobre la mesa en el pasado cara a unir fuerzas en el asociacionismo farmacéutico. En concreto, la constitución de una confederación que integrase a todas las patronales sectoriales —tanto FEFE como las integradas en Fenofar—. Para este dirigente “sería la forma más barata y libre de aunar criterios y en la cual las empresariales mantienen altas cuotas de autonomía”. El centralismo (actuaciones o posicionamientos comunes) quedarían limitadas “a ciertas acciones muy concretas, pertenecientes al ámbito estatal”, propone el presidente madrileño. Incluso, su ofrecimiento para la dirección de esta suerte de Confederación pasaría una presidencia “rotatoria, bianual y alternativa por las diferentes áreas regionales”. Cabe recordar que López de la Manzanara defendió que Adefarma no haría ningún movimiento que no tuviera al resto de integrantes de Fenofar (la patronal de Cartagena y de Cantabria) como compañeras de viaje.

Esta forma de confederalismo “presupone la renuncia de personalismos en aras del bien común, pues lo único que debe primar en estas instituciones es la defensa de la farmacia y la recuperación de la capacidad de inversión”, sentenció ante la Asamblea General de Adefarma.

Estas discrepancias en torno al futuro del movimiento farmacéutico empresarial llegan en un momento en el que ambas patronales están a la espera de que el bando sindical (o los tribunales) lleguen a un acuerdo sobre su representatividad en la mesa negociadora del XXV convenio colectivo, que debería entrar en vigor a partir de 2017. No obstante, en este asunto sí parece existir buen clima de entendimiento entre patronales cuando comiencen las negociaciones, de momento paralizadas.