Alberto Cornejo Madrid | miércoles, 31 de mayo de 2017 h |

Al igual que hace unas semanas los farmacéuticos franceses estrenaron nuevo presidente (Jean-Pierre Paccioni), este 30 de mayo ha ocurrido lo propio con los compañeros italianos. Marco Cossolo se ha convertido en el nuevo presidente de Federfarma (la principal organización farmacéutica del país), derrotando en las urnas a quien venía ejerciendo hasta ahora esta responsabilidad, Annarosa Racca. La ya presidenta saliente ha estado al frente de Federfarma las tres últimas legislaturas y optaba a un cuarto mandato consecutivo.

La asamblea de delegados de Federfarma eligió a Cossolo como nuevo presidente de los farmacéuticos italianos, gracias a los 123 votos obtenidos, frente a los 113 delegados que depositaron su confianza en Racca (a los que se añade un voto en blanco).

Como primera muestra de sus intenciones —en unas manifestaciones que recoge el portal web de Federfarma—, Cossollo ha indicado que sus esfuerzos estarán dirigidos “a mejorar y promover la farmacia comunitaria como principal canal de dispensación de medicamentos, incluyendo las innovaciones, y de manera uniforme en todo el país para garantizar el derecho de los pacientes de acceder a esta atención”. Cabe recordar que, al igual que acontece en España, la farmacia comunitaria italiana y también asiste a un trasvase de medicamentos de este canal al ámbito hospitalario.

Asimismo, el nuevo presidente de la farmacia italiana también se ha comprometido “a luchar para garantizar la sostenibilidad económica de la prestación farmacéutica, a través de una remuneración justa de las farmacias que no solo esté ligada al precio del medicamento sino también a las actuaciones y servicios profesionales prestados a los ciudadanos y a la Administración sanitaria”.

Al margen de estas cuestiones, la farmacia italiana está pendiente de la inminente aprobación de la nueva Ley de Competencia que permitirá la entrada de capital no farmacéutico en la propiedad de boticas, si bien el porcentaje de capital profesional debe ser superior al 50 por ciento, además de impedir la participación de actores con conflictos de intereses (médicos, compañías farmacéuticas, etc.). Además, tras una primera aprobación del Congreso italiano, el pasado julio la Comisión de Industria del Senado introdujo nuevas enmiendas al texto para, por ejemplo, limitar que las cadenas no puedan controlar en todo caso más del 20 por ciento de farmacias de cada región.