Alberto Cornejo Barcelona | miércoles, 28 de marzo de 2018 h |

Siguiendo la línea de otras Comunidades Autónomas, Cataluña también quiere avanzar en un nuevo modelo de prestación farmacéutica a residencias, dentro de su nueva estrategia de Atención Sanitaria Integral. Incluso, diversas informaciones —desmentidas por el Catsalut— apuntaban a la ya existencia de un pilotaje por el cual se estarían suministrando medicamentos desde centros de salud y hospitales, lo que asemejaría este modelo a las iniciativas de otras CC.AA como Comunidad Valenciana que han optado por ‘centralizar’ este servicio en la Farmacia Hospitalaria en detrimento de las boticas.

Sea como fuere, ante el posible nuevo escenario —está o no definido— la farmacia comunitaria catalana ha dado un paso al frente para recordar, y postularse, como “el actor sanitario más eficiente para prestar atención farmacéutica a los centros socio-residenciales”.

Así lo ha puesto de manifiesto la patronal farmacéutica regional Fefac a través de un comunicado en el que confirma que “Actualmente hay abiertas conversaciones (con la Administración) para llegar a un acuerdo respecto al diseño antes de iniciar cualquier prueba piloto”. El objetivo de estas conversaciones, en las que también participa el Consejo Catalán de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, es “planificar un nuevo modelo de prestación farmacéutica a residencias acorde a las valoraciones de sus resultados y que satisfaga a residentes, farmacias, residencias, Administración y demás actores”.

Ahora bien, la empresarial tiene claro que las oficinas de farmacia deben ser el “eje central” sobre el que pilote el nuevo modelo y, por ende, la prestación farmacéutica a residencias. Un modelo en el que “el usuario debe poder elegir en qué oficina de farmacia desea recibir su medicación, sin crear diferencias en la prestación en función del centro residencial en que se encuentra”, concretan.

A tenor de estos criterios, desde la empresarial catalana ya trabaja para que, en el nuevo modelo de atención sanitaria integrada, la responsabilidad de la prestación sea de la oficina de farmacia, por la proximidad y cercanía del farmacéutico con el residente y por respeto a su libertad de elección. En concreto, Fefac valora adecuado “un modelo de proximidad, organizado por áreas básicas o sectores sanitarios, orientado a la calidad de la atención farmacéutica e integrado en la atención socio-sanitaria de los residentes, con normas y protocolos consensuados con el farmacéutico comunitario que potencien el seguimiento y cumplimiento terapéutico, así como un uso racional y seguro del medicamento”.

De igual manera, con el fin de garantizar que los residentes reciben la mejor atención y que el servicio es coste-eficiente, Fefac apuesta porque el futuro modelo “debe estar integrado en la cadena sanitaria y el farmacéutico de oficina de farmacia debe desempeñar un papel central, por su proximidad, experiencia y acreditación”.

El Catsalut no entra en detalles

De momento, desde la Consejería de Salud no se entra en detalles respecto a cómo se articulará este nuevo modelo.

En un reciente comunicado —que respondía a las acusaciones de una asociación farmacéutica de estar ya desarrollando una prueba “dando la espalda a la profesión”— se limita a decir que “el modelo de atención farmacéutica que se está definiendo quiere garantizar la calidad de vida de las personas, haciendo hincapié en la proximidad y en la coordinación de los diferentes ámbitos asistenciales, con los criterios de calidad, seguridad y eficiencia.

En este sentido, sí anuncia que en dicho modelo se tendrá en cuenta “además de las actividades propias de gestión y control de los medicamentos, las actividades clínicas relacionadas al buen uso de los medicamentos y las actividades de gestión del conocimiento, contribuirían sustancialmente en la mejora de los resultados en salud, la seguridad y la calidad de vida”. Para este objetivo, el Catsalut asegura que contará “con los recursos asistenciales que están operativos en el territorio: oficinas de farmacia, servicios de farmacia de atención primaria, servicios de farmacia hospitalarios y centros sociosanitarios”, sin detallar aún el papel de cada agente.

Respecto al cronograma, confirma un proceso de conversaciones cara a “buscar el consenso necesario por parte de las patronales, federaciones y asociaciones de los ámbitos de salud y social, colegios profesionales y sociedades científicas directamente implicadas. Una vez terminada esta fase “se llevarán a cabo diferentes pruebas pilotos, actualmente en fase de diseño, de acuerdo al marco normativo actualmente vigente”.

Por último, el Catsalut asegura que esos resultados de las pruebas “se valorarán antes hacer efectivo el despliegue del nuevo modelo de atención sanitaria integrada para las personas que viven en centros residenciales de Cataluña”.

La ‘desconocida’ Afcar

El debate en torno al nuevo modelo de prestación a residencias que está diseñando Cataluña ha saltado recientemente a la palestra tras hacerse eco un diario generalista de una denuncia de una agrupación denominada Asociación de Farmacias Comunitarias en Asistencia Residencial (Afcar) contraria a las intenciones de la Consejería y que aseguraba que ya se estaría realizando un pilotaje “ilegal” en el ambulatorio de Mansó. Ahora bien, poco o nada más se sabe de esta Asociación, ni por parte de otras entidades profesionales de la farmacia catalana consultadas por EG. Ni siquiera se pueden despejar las dudas en la propia web de Afcar, donde no figura ni el organigrama de la actitud ni la composición y nombres de los miembros de de una hipotética junta directiva. Tan solo puede leerse una única entrada fechada en enero de 2018, a modo de carta de presentación, firmada por la “presidenta” de Afcar, sin reflejar su nombre. En esta web sí se anima a otros compañeros a unirse a fin de “evitar un daño irreparable a nuestro futuro y nuetsros derechos”.