Toda una declaración “de intenciones”. Y, por qué no, también un aviso a navegantes (detractores). Así es como puede entenderse el documento de consenso “Declaración de la Profesión Farmacéutica: farmacia comunitaria”, presentado recientemente por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) y la Fundación Pharmaceutical Care.
Tal como recuerdan estas entidades, la declaración recoge el sentir y consideraciones de estas entidades en torno al farmacéutico comunitario “prestador de servicios asistenciales a los pacientes y al SNS por formación y competencias”. Asimismo, en este documento —presentado oficialmente en el marco del recién celebrado VIII Congreso Nacional de Farmacéuticos Comunitarios— se recuerda, y defiende, el “respaldo histórico, académico y legal” que tiene la actuación asistencial desarrollada por los farmacéuticos comunitarios.
A ese respaldo de la Historia, la Universidad y la legislación debe añadirse también el de los beneficiarios directos de estas actuaciones: el colectivo de pacientes. “Creemos en esa farmacia comunitaria asistencial que recoge el documento”, indica a EG Antonio Bernal, presidente de la Alianza General de Pacientes (AGP).
El máximo representante de la AGP valora especialmente que detrás de este documento se encuentren entidades “que merecen mucha confianza, al estar muy implicadas en la investigación científica”. Respecto a su contenido, valora que se aluda en uno de sus epígrafes —hay ocho en total— a la importancia de promover una farmacia asistencial basada en la evidencia (ver gráfico). “Cuanto más basada en la evidencia, mejor para todos. Cualquier tipo de actuación asistencial en una oficina de farmacia debe estar contrastada”, apunta Bernal.
Reivindicaciones formativas y científicas
La Declaración consensuada por el CGCOF, Sefac y Pharmaceutical Care contiene hasta un total de ocho puntos con las reivindicaciones de la profesión en torno a cuestiones como la formación académica de los farmacéuticos, sus competencias, la colaboración de las boticas con el Sistema Nacional de Salud y su papel en la promoción de la Salud Pública y la prevención de enfermedades, la apuesta de estas entidades por la colaboración multidisciplinar y el “respeto” por las funciones de otros profesionales, etc.
Respecto a la formación académica, el documento recuerda que los estudios de Farmacia “son los que proporcionan una mayor carga formativa orientada al medicamento, en todos sus aspectos, de todos los profesionales sanitarios”. Asimismo, en lo referente al desarrollo de servicios asistenciales farmacéuticos, se recuerda que “están reconocidos por el Ministerio de Sanidad y Consejerías de Salud autonómicas en documentos estratégicos sobre la sostenibilidad y mejora de la calidad del SNS”. Incluso, se incide en que algunos de ellos, como el seguimiento farmacoterapéutico, la revisión de uso de los medicamentos, la conciliación, adherencia terapéutica o la preparación de sistemas personalizados de dosificación “están soportados por numerosos estudios nacionales e internacionales y bien valorados por los pacientes”.
En este sentido, el presidente de la Alianza General de Pacientes sugiere que las farmacias se “formen y adapten sus espacios” a esta nueva oferta de servicios creando, por ejemplo, “zonas de atención personalizada”.
Otro de los aspectos a destacar del documento es la “apuesta” por la colaboración multidisciplinar y el “respeto” por las competencias propias de cada profesión.






































