El Global Madrid | viernes, 05 de mayo de 2017 h |

En la inscripción de la Asociación para la Promoción de la Asistencia Farmacéutica (Aproafa) en el registro de grupos de interés de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia se puede leer en el apartado de Finalidad y Objetivos que su trabajo consiste en “encomendar o realizar los estudios e informes referidos a la problemática actual y futura de los aspectos sanitarios, económicos y jurídicos de la farmacia para su mejor función sanitaria y social”. Para concretar algo más sobre su finalidad, hay que acudir a las palabras de su director general, Félix Puebla, durante alguna de las ponencias que ha pronunciado a lo largo de los años que lleva al frente de Aproafa y en las que explicaba a qué se dedica esta asociación. En la celebrada en el COF de León en enero de 2014, Puebla explicaba que “nuestra misión es colaborar activamente en misiones de interlocución y defensa de la profesión. No negociamos en nombre de los farmacéuticos, lo que hacemos es facilitar las cosas. Si hace 15 años no hubiera existido la presión que existía sobre nuestra profesión quizá no nos hubiéramos dotado de esta herramienta”.

Representantes de la farmacia se preguntan si realmente es efectivo ese trabajo, y en qué consiste. Desde febrero de 2015 en el que se celebró el último Foro Aproafa en Cáceres, poco se conoce de las acciones llevadas a cabo. Ni memoria pública, ni cuentas, ni dónde consultar a qué se han dedicado los millones de euros invertidos, que provienen de aportaciones de las oficinas de farmacia, a través de una parte de la distribución farmacéutica, que aún sostiene Aproafa. La pérdida de influencia de la asociación parece evidente, acuciada si cabe desde la salida de Cofares en enero de 2014 o de la patronal FEFE, al poco de comenzar su actividad. Carlos González Bosch justificaba de manera tajante la salida de Aproafa en una entrevista concedida a EG “nuestra salida es porque no se ha hecho la auditoría de gestión solicitada para constatar el uso adecuado y correcto de los fondos que se han enviado a Aproafa. En la medida que se haga estaríamos encantados de volver. Tenemos fe en que las cosas han funcionado bien, pero queremos constatarlo, y si no es así se hacen los relevos oportunos y se sigue trabajando. Eso sí, también creo que hace años Aproafa era muy necesaria, pero ahora mismo no aporta nada y no es necesaria como intermediara de ciertas cuestiones. Estoy muy desilusionado con el trabajo realizado en Aproafa en los últimos años, que no convence de su necesidad a quien le financia”.

Los mismos motivos expresados hace más de tres años por González Bosch, servirían para explicar la situación de la asociación en la actualidad. Y obligan a la farmacia a preguntarse por la utilidad de una asociación que se financia con lo que ellas aportan pero de la que no perciben valor tangible alguno.