El Global Valladolid | miércoles, 02 de noviembre de 2016 h |

Las oficinas de farmacia de Castilla y León inician este jueves una campaña de sensibilización para alertar del mal uso que se hace de los antibióticos, cuya consecuencia es el desarrollo cada vez más habitual de peligrosas resistencias bacterianas. Así, las 1.630 boticas de Castilla y León distribuirán más de 40.000 dípticos informativos destinados a fomentar el uso racional de los medicamentos entre los pacientes. La campaña está impulsada por el Consejo de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Castilla y León (Concyl) y cuenta con el patrocinio de Cinfa. Con ella se respaldan las actuaciones impulsadas por el Consejo General y se reedita una campaña que el Concyl ya puso en marcha en 2010.

Con el lema ‘Los antibióticos, siempre con receta en la farmacia’, la campaña quiere transmitir al paciente la utilidad de los antibióticos y recuerda el problema que suponen las resistencias a estos por su uso excesivo o inadecuado. En este sentido, insisten que es necesaria la prescripción y el cumplimiento del tratamiento para así preservar su efecto durante más tiempo. A este respecto, desde el Concyl recuerdan que las oficinas de farmacia no pueden dispensar antibióticos sin receta, que no se pueden abandonar los tratamientos antes de tiempo y que gripes, catarros o resfriados no están provocados por bacterias, sino por virus, por lo que el uso de antibióticos no está indicado. El objetivo final de todas estas recomendaciones es que los antibióticos sigan siendo eficaces.

Las resistencias, problema mundial

El Concyl advierte de que el problema va en aumento. De hecho, el desarrollo de resistencias a los antibióticos y la escasez de tratamientos alternativos es, en la actualidad, el mayor problema de salud pública a nivel mundial. Como indican los datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, se producen unas 25.000 muertes al año en Europa como consecuencia de las infecciones hospitalarias causadas por bacterias resistentes. En el caso de España, la cifra alcanza las 2.500 personas fallecidas al año por infecciones causadas por bacterias multirresistentes.