La utilización de las nuevas tecnologías en la oficina de farmacia tiene un hito histórico allá por el 29 de octubre de 2003, cuando EG publicaba su número 170 (630 ediciones han pasado desde entonces hasta conmemorar ahora su número 800). Ese día, una botica de Sevilla dispensaba la primera receta electrónica a un paciente. Más de trece años tuvieron que transcurrir para las dispensaciones electrónicas sean ya una realidad en el cien por cien de la red de farmacias nacionales. Ahora, el reto pasa por lograr la plena interoperabilidad de los modelos de e-receta autonómicos.
El concepto e-salud ya forma parte del día a día del sistema sanitario español… A pesar de que en algunos eslabones del mismo, como son las boticas, todavía tiene mucho margen de recorrido. Es el caso, por ejemplo, del acceso telemático desde el mostrador al historial farmacoterapéutico de los pacientes (previo consentimiento de los mismos y respetando la protección de datos), siendo ésta una de las principales reivindicaciones de la farmacia aún por atender.
Si bien esta lucha aún no se ha concretado en hechos concretos (solo las farmacias gallegas tienen acceso al historial de los últimos seis meses), un aspecto permite mirar con confianza el horizonte. En concreto, el que parece ser ya un tanto ganado por la farmacia: haber creado conciencia en el ámbito político y otras profesiones sanitarias de la importancia de este acceso.
Por ejemplo, el Partido Popular presentó en marzo una Proposición no de Ley en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados y una moción a su homónima del Senado (ambas por debatir) para instar al Gobierno a impulsar “el acceso seguro de los farmacéuticos a la información relativa a los medicamentos que el paciente está utilizando”. En el caso de la iniciativa del Congreso —cuyo valor añadido pasa por ser impulsada por la formación que ostenta el Gobierno—, la exposición de motivos recuerda que a pesar de todos los avances generados en la sanidad digital como la e-receta, historia clínica digital compartida y tarjeta sanitaria “se hace necesario dar un paso más y ampliar las competencias de la botica”.
Las NN.TT y los registros
La farmacia comunitaria también quiere aprovechar las nuevas tecnologías para la puesta en marcha de plataformas y herramientas tecnológicas que faciliten no solo el registro de los datos generados por sus intervenciones sino, igual de importante, el acceso y análisis a ellos.
Así, plataformas online como Nodofarma —del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos— y e_Expert —de Sefac— permitirán a corto plazo asegurar que aquel farmacéutico que no registra los datos que genere su actividad asistencial será, simple y llanamente, porque no quiera hacerlo. En ningún caso excusándose en falta de medios.
Telemonitorización, teleasistencia…
Existen otra serie de servicios ligados al ámbito de la e-salud cuya realidad en las farmacias se concibe más largo plazo, pero de los cuales ya existen experiencias aisladas.
Es el caso, por ejemplo, de la telemonitorización en la atención farmacéutica domiciliaria. Se trata de una herramienta que permite un control integral del paciente dependiente por la botica en campos como la adherencia a la medicación hasta mediciones de tensión arterial, anticoagulante, glucosa en sangre, peso o temperatura. Por ejemplo, respecto a su aplicación en servicios como el control de la tensión, cuando el paciente se mide sus parámetros, los resultados son enviados directamente a la botica por teléfono móvil (a través de una aplicación) o vía Bluetooth. Diversos estudios indican que su uso reduce un 25 por ciento de los ingresos hospitalarios y un 19 por ciento las visitas al médico.
También se habla ya de otras herramientas como la teleasistencia. Ahora bien, los profesionales lo tienen claro: la asistencia telemática solo es posible en determinadas situaciones (leves) y en todo caso manteniendo las mismas garantías de calidad que la atención in situ en el mostrador.






































