Los defensores de un cambio en el sistema de precios y reembolsos de medicamentos a nivel europeo tienen muy difícil conseguir el concurso de la Comisión Europea, al menos si pretenden hacerlo a través del argumento de un abuso de posición dominante por unos precios excesivos. En los últimos 40 años, la Dirección General de Competencia ha examinado pocos casos de supuestos precios excesivos en el sector farmacéutico y en ninguno ha podido concluir un abuso de posición dominante. El motivo, según Dirk Van Erps, director de la sección encargada de identificar conductas prohibidas dentro del mercado farmacéutico, es doble: dilucidar esta situación no es evidente y la Comisión cree que la innovación, si se produce, debe ser premiada. “Tal vez no les guste, pero el precio es una señal de inversión”, declaró este experto a los asistentes de la jornada sobre acceso a los medicamento organizada en el Europarlamento por la eurodiputada Soledad Cabezón.
Competencia tiene claro que el precio final de un medicamento tiene muy poca relación con su coste de producción, pero también reconoce que cuando la innovación se produce es necesario tener en cuenta otras consideraciones. “La innovación debe ser premiada porque se traducirá en más innovación, en más calidad y en precios más bajos”, aseguró Van Erps. Es por eso que, en materia farmacéutica, esta dirección general se lo piensa mucho “antes de ir a matar por cuestiones de precios excesivos”. Otra cosa, señaló este experto, es cómo establecer un precio justo, un asunto en el que la Comisión sí está participando, animando a los estados miembro a examinar vías de cooperación, como la del Benelux; la de Rumanía y Bulgaria; la de los países firmantes de la Declaración de Sofía o la que examinan España y Portugal, que avanzaron en transparencia en una reunión celebrada el pasado 14 de julio en Lisboa.
En general, la postura de la Comisión está muy alineada con la de la industria farmaceútica europea. Por un lado, con la que representa Medicines for Europe para los genéricos, biosimilares y otros fármacos de valor añadido. Adrian Van Den Hoven, su director general, aseguró que la competencia “está estancada” y que la Unión Europea y los estados tienen que adoptar medidas que la promuevan, y pensar en modelos de compra pública que eviten insuficiencias y recortes cortoplacistas en farmacia.
Pero Competencia considera que, si bien intervenir en el precio puede ser un beneficio a corto plazo, también puede reducir los incentivos a la innovación a largo plazo. De ahí que también se alinee con el sector innovador, que reconoce un problema de acceso y ve con preocupación los proyectos nacionales al respecto.
Paul Van Hoof, miembro del grupo de trabajo de Sistemas de Precios y Reembolsos de la Efpia, abogó por equilibrar presupuestos y acceso mediante un llamamiento a la solidaridad entre los estados que permita que unos paguen menos que otros por los mismos productos. Según él, “es preciso tomar en cuenta las diferencias socioeconómicas e ir hacia un modelo de precios diferenciales” y precios basados en el valor.
Precisamente la dificultad que la Dirección General de Competencia observa en los supuestos casos de precios excesivos analizados radica en la dificultad de evaluar algunos aspectos que necesitan armonización en Europa. Lieven Annemans, profesor de Economía de la Salud de la Universidad de Gante (Países Bajos), aseguró que “la innovación es necesaria, pero no a cualquier precio”, una teoría que, a su juicio, conduce a umbrales máximos y a la evaluación de las tecnologías sanitarias. Según este experto, “Europa necesita un acuerdo en torno a la eficacia relativa y el valor terapéutico añadido de los medicamentos” o estará condenada a repetir las evaluaciones.
Mientras estas preguntas sigan sin respuesta, el debate farmacéutico seguirá girando en torno a extremos, que por un lado apuestan por mantener el ‘statu quo’ en el sistema y por otro abogan por impugar patentes (como la que Médicos del Mundo presentó por Sovaldi), aprobar licencias obligatorias o desvincular precios e I+D.
También los pacientes creen que hay margen para trabajar conjuntamente sin dejar de mantener vivo el principio de subsidiariedad. El Foro Europeo de Pacientes considera que para afrontar el debate farmacéutico en Europa hace falta “liderazgo y voluntad política”. Ve con buenos ojos las iniciativas puestas en marcha en materia de cooperación de precios entre estados, pero critican que “muy raramente” las organizaciones de pacientes participan en ellas. En un punto intermedio entre las posturas que hoy se alzan, los usuarios ven en la colaboración un agente que garantiza la sostenibilidad, pero indican que esta colaboración debe ser global, entre todos los agentes, para asegurar que no se socaban ni el acceso al fármaco ni la inversión en investigación biomédica.






































