Presidente Editor de EG viernes, 22 de julio de 2016 h
Cuando una celebrity se interesa por un asunto, el interés global se acentúa. En España tenemos pocos ejemplos de que una persona conocida se interese por determinados grupos de pacientes o por la investigación filantrópica. Estas cuestiones suelen estar en manos de la administración o de las empresas. El sida necesita también de la vuelta a la concienciación social: 2 millones de personas se infectan aún cada año, y tan sólo un 40% de los VIH positivos están tratados, y son casi 40 millones de ellos en todo el mundo. ¿Quiénes están trabajando por acabar con el sida? Un reciente estudio en The Lancet confirma que la mortalidad por sida en la última década es del 0,7 por ciento, pero en 74 países las infecciones continúan creciendo. En paralelo, mientras despega la epidemia en una parte del mundo, disminuyen los recursos mundiales, que han pasado de 8.600 millones de dólares en 2014 a 7.500 millones en 2015. ONUsida no oculta su preocupación en este aspecto. Las compañías líderes mundiales en investigación farmacéutica continúan, además, realizando grandes donaciones de medicamentos que requieren de una importante logística para que lleguen a su destino: ese es uno de los grandes problemas del sida en Africa, el aspecto cultural, social y de acceso logístico.
En el mundo occidental la preocupación va por el camino de la cronicidad de la enfermedad, ya que la infección por sida no deja de ser una inflamación crónica producida por un agente externo. Una vez se encuentra el virus en niveles indetectables en sangre, los seropositivos pueden hacer vida casi normal, y se enfrentan, eso sí, a los problemas cardiovasculares con una incidencia superior a la población sana, por la mencionada inflamación. Pero no hay que bajar la guardia con los contagios.
No es el sida el único gran problema global, que también vivimos en España. Es el cáncer, la diabetes, el alzheimer….Por ello es importante que exista una cocienciación de la sociedad que llegue a los que deciden, y que el sector privado siga invirtiendo las enormes cantidades de dinero que hacen que una enfermedad mortal se cronifique, o que una enfermedad crónica se pueda curar. Eso es la innovación y eso debe ser premiado y estimulado. De esto precisamente se ha hablado en Bruselas como adelantaba la semana pasada EG y ahora detalla en este número. Los precios altos son un problema de sostenibilidad, pero son una forma de mantener una elevada inversión, y por esa razón la DG de Competencia de la Comisión Europea no ve en ello un problema de posición dominante. Como los altos precios de la innovación requieren de una solución satisfactoria, parece que el enfoque del pago según la renta del país sería la solución con más adeptos. En estos momentos los precios pueden presentar ligeras variaciones que se aceptan entre los diversos países de la UE y que responden a esa diferencia de riqueza-país. Por esa razón, las compañías proporcionan en el continente africano los medicamentos para el sida de manera gratuita. Pero lo hacen porque los países más ricos pueden pagar la innovación. En septiembre habrá un informe del parlamento europeo en esta cuestión, y no se debería perder la perspectiva de la necesidad de innovar, y no sólo de ahorrar.
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Las autoridades europeas aprobarán el primer medicamento para la profilaxis del contagio por sida. La población de riesgo es la beneficiada, y toda la sociedad.
Sigue el debate de patentes y precios, pero la DG de Competencia de la CE destaca que hay que estimular la innovación. Habrá que definir dónde está el límite.
PSOE, Podemos y C’s quieren regular sobre los biosimilares. Lo positivo: el acuerdo. Lo negativo: las razones de cada uno son muy diversas.
Jon Darpon, consejero del Pais Vasco, destaca en EG que es una de las 3 CC.AA. que ha cumplido el déficit.
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No es el sida el único problema global: cáncer, diabetes, alzheimer… necesitan más sensibilidad






































