Son innumerables los retos a los que nos enfrentamos los farmacéuticos titulares-propietarios en la actualidad, para poder seguir ofreciendo una oficina de farmacia excelente a nuestros pacientes. Nos enfrentamos a la amenaza siempre presente a nuestro eficaz, excelente y ejemplar modelo mediterráneo de farmacia, la incertidumbre ante posibles cambios regulatorios, los impagos o el retraso de los mismos por parte de las administraciones sani, la venta de medicamentos OTC online cumpliendo unas condiciones diferentes según la Comunidad Autónoma que regule o la implantación de la cartera de servicios en la oficina de farmacia. Además, también afrontamos posibles cambios en la remuneración del farmacéutico titular-propietario, bien como hasta ahora, bien mediante actuación farmacéutica, bien un modelo mixto, así como el aumento de la diferencia en la facturación entre las farmacias más competitivas y aquellas menos modernizadas.
A esto se suma, una cada vez mayor dependencia de la “venta libre – consumer health” frente a la venta de los productos financiados, la salida de medicamentos del canal farmacia hacia los hospitales, la venta de medicamentos “sin garantías sanitarias” a través de Wallapop u otras apps, la evolución de los laboratorios con un abordaje nuevo hacia las oficinas de farmacia como nuevos agentes decisores o la evolución de los distribuidores hacia modelos logísticos más transparentes y eficientes.
Con este panorama, el farmacéutico de oficina de farmacia debe sentarse para reflexionar que quiere hacer en el futuro, es decir, debe pensar y elegir su posicionamiento cara al futuro. Irremediablemente ha de elegir: ¿Cómo ha de posicionarse?. Puede elegir seguir con la farmacia como está y no hacer nada más, puede elegir vender su farmacia, puede elegir hacer cursos de gestión y mejorar el rendimiento de la farmacia haciendo una reforma y adaptándola para encontrar un mayor rendimiento, puede contratar un consultor que le dé conocimiento, orientación y apoyo, puede asociarse a un grupo de compras para ser más competitivo o, por último, puede elegir asociarse a un grupo de farmacias con gestión integrada.
Todo vale, pero sin duda, este posicionamiento es la clave para el desarrollo futuro del farmacéutico y su farmacia. Sin duda, esta es la gran cuestión para un farmacéutico. ¿Qué quiere ser? La respuesta, marcará su futuro. Hoy en día, como escuché en una reunión en el pasado Infarma celebrado en Madrid, “la agrupación de la farmacias no es una opción, es una necesidad” para su supervivencia.
El grupo de farmacias con gestión integrada, es aquel grupo que ha ido dando todos los pasos encaminados a la mejora permanente da la farmacia, dando todo el apoyo necesario al titular propietario en el área de gestión, para que él pueda dedicarse plenamente a la labor asistencial, a la atención en el mostrador, que es para lo que realmente viene preparado desde la Universidad. Es decir, las farmacias pertenecientes a un grupo de gestión integrada, son más que un grupo de compras, más que un grupo de ventas y más que una agrupación de farmacias. Son una marca de farmacias, donde se replican la misma visión, misión y valores.
Tienen un modelo de gestión replicable y sostenible, basadas en la atención farmacéutica excelente, precisa y con seguimiento mediante protocolos normalizados de trabajo idénticos en cada farmacia, orientados hacia el paciente, quien busca este ‘sello’, esta ‘marca’, esta referencia, como garantía de calidad en su atención. Por supuesto, para lograrlo existe una sistemática de formación obligatoria, que acredita a nivel interno a cada persona de la farmacia. La formación no es una elección, es una obligación. Una vez establecida esta sistemática, nos apoyamos en las herramientas de comunicación, márketing y merchandising para ser competitivos.
En el mundo de la oficina de farmacia existen dos vertientes. La vertiente profesional sanitaria y la vertiente empresarial. No cabe duda de que la gestión integrada nace con la idea de dar todo el apoyo necesario al titular, a los farmacéuticos y al resto del equipo, en la vertiente profesional con una formación y protocolos de calidad homogéneos y que se siguen de manera disciplinada y rigurosa, y además gestionar la cuenta de resultados de la farmacia en su vertiente más empresarial evitando que el farmacéutico pierda un tiempo “de oro” en la atención a sus pacientes, que es la razón de ser del farmacéutico de la oficina de farmacia mediterránea que tanto valor aporta a la sociedad.






































