Ángela de Rueda Madrid | viernes, 15 de enero de 2016 h |

Por primera vez el sector farmacéutico está sufriendo los estragos de la coyuntura económica, y no sólo por los impagos, sino porque se empieza a hablar de paro también en esta profesión. Hasta ahora, las posibilidades eran amplias y quien se licenciaba en Farmacia tenía empleo en nuestro país de ahí que se considerara un sector de ‘pleno empleo técnico’. ¿Qué está fallando? Si bien es cierto que la crisis ha afectado al sector, también lo es que hay otros factores que influyen.

La única rama en la que se observa un claro crecimiento de estudiantes, es Ciencias de la Salud. Es más, en 10 años el número de estudiantes se ha duplicado, según el Ministerio de Educación. De hecho, el ámbito asistencial da trabajo a más del 60 por ciento de los egresados en Farmacia que, en los últimos años rondan los 2.600. Concretamente, este curso 2015/2016 han aumentado ligeramente las matrículas en estudios de Farmacia en las universidades españolas. Así, en la actualidad hay 18.626 estudiantes según la Conferencia de Decanos de Facultades de Farmacia.

Ni la universidad —ni más concretamente los estudiantes— son ajenos a las cuestiones que afectan al sector de las oficinas de farmacia, como los retrasos, los impagos, la variabilidad y las diferencias territoriales o la falta de sostenibilidad que viven muchas de las boticas. Como recuerda María Antonia Murcia, vicedecana de la Facultad de Farmacia de Murcia, “la universidad no es el lugar para tratar estos asuntos”.

A pesar de ello, los alumnos no se mantienen del todo al margen de la situación que viven las boticas. Sobre todo quienes piensan dedicarse a la farmacia comunitaria. Para ellos, los temas que afectan a la sostenibilidad de las farmacias les producen cierta inquietud. De este modo, el tema suele aparecer en debates y, sobre todo, en el seno de la asignatura Prácticas Tuteladas, impartida por profesionales de farmacia, explica Beatriz Pascual-Teresa, la decana de Farmacia de la Universidad San Pablo CEU.

Este contacto permanente con la realidad profesional es un valor de los estudiantes de farmacia. Como recuerda la vicedecana de la Universidad de Murcia “siempre nos han achacado que la universidad no estaba en contacto con el mundo empresarial”. Sin embargo cada vez hay más contacto con el mundo empresarial y con las asociaciones profesionales. Ejemplo de esto son los acuerdos de las facultades de Farmacia con organizaciones como la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac), los Colegios Oficiales de Farmacéuticos o la distribución.

Tanto profesores, alumnos, como los profesionales están de acuerdo en que los graduados salen perfectamente preparados. Precisamente por ello resulta muy fácil encontrar un puesto de trabajo en el exterior, “en Inglaterra, por ejemplo, a pesar de que su sistema es diferente, los alumnos acceden a él sin problema”, apunta la vicedecana de la Universidad de Murcia.

Perfil del farmacéutico

Aunque, la mayoría prefiere la atención directa y personalizada al paciente, ha habido un cambio en el perfil de los alumnos universitarios en los últimos 10 años. Según Antoni Miró, presidente de la Federación Española de Estudiantes de Farmacia, del tradicional sector preferido por los estudiantes, la oficina de farmacia, ahora el interés se equilibra hacia otros ámbitos, como la industria y la investigación. Así lo corrobora la decana de la Universidad CEU San Pablo, para quien los alumnos son cada vez más exigentes y por ello, buscan complementar la formación con otras especialidades como Nutrición, Óptica o ADE.

En cualquier caso los estudiantes de farmacia son personas con una clara inclinación sanitaria “le gusta la atención directa y el trato personalizado con el paciente”, explica la vicedecana de Farmacia de Murcia. Por ello, lo que mueve a los alumnos es esa vocación de servicio sanitario y un cierto perfil altruista, como afirma de sus compañeros Antonio Valdés, presidente de Rebotica, asociación de alumnos de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid. Una muestra de esta actitud desinteresada es, por ejemplo, que los boticarios dispensen los medicamentos a pesar de que las Administración no se los hayan abonado en muchos casos, recuerda Valdés.

Retos

Desde la Federación de Estudiantes, Antoni Miró considera que sería bueno profundizar en habilidades no formales que van a ser necesarias para el farmacéutico, como por ejemplo, la atención al paciente o la expresión oral. Asimismo, destaca la formación en cuestiones económicas, sobre todo para los que emprenden un negocio farmacéutico. De esta misma opinión es la decana de la Universidad de Navarra, para quien los alumnos adolecen de preparación en gestión económica, tan necesaria para saber llevar el día a día de una farmacia. “Al final, las farmacias son pequeñas empresas y no digamos los servicios de farmacia hospitalaria”, indica López de Cerain.

En aras de recoger el guante lanzado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) —a través de instrumentos como la Declaración de Córdoba—, la orientación de los farmacéuticos hacia ofrecer un servicio más asistencial, es también un gran reto desde el punto de vista formativo. Pero no sólo de la universidad, sino también de la sociedad. Para la decana de Farmacia del CEU, “no solo requiere una formación básica que la universidad puede proporcionar, además hace falta más concienciación social”.

Las universidades apuestan por la promoción de los servicios asistenciales. Con ello, la población será cada vez más consciente de qué prestaciones puede proporcionar una farmacia y las demandará más a menudo. Esto “va a ser un gran reto y también una gran oportunidad para que el farmacéutico desarrolle todo su potencial”, añade Pascual-Teresa.

El 6 de febrero, un total de 1.457 participantes aspiran a alguna de las 218 plazas que pone en juego la convocatoria anual del FIR (Farmacéutico Interno Residente). En lo que va de década, esta será pues la convocatoria en la que más ‘caro’ resulte conseguir plaza, al confluir el menor número de plazas ofertadas desde 2010 (solo se acercan las 229 de 2011) y el mayor número de aspirantes junto a los 1.484 y 1.472 que se examinaron en 2013 y 2014 —eso sí, con 278 y 277 plazas en juego, respectivamente—. La media indica que en la convocatoria 2015-2016 se ‘repartirá’ una plaza para cada seis aspirantes.