La sensación de estar viviendo un momento histórico supongo que es común a todos los que con mayor o menor intensidad estamos siguiendo el desarrollo del momento político actual y que ha culminado con las elecciones generales de este 20 de diciembre. Un tiempo nuevo que estoy convencido va a traer buenas cosas para la sanidad española. No sabemos si más o menos inversión, si más reales decretos o menos, si más enmiendas o menos medidas de ahorro. Pero lo que está claro es que van a ser tiempos de diálogo y consenso. Y eso siempre es bueno. Durante las vacaciones de Navidad viviremos los primeros contactos y aproximaciones de cara a formar gobierno. Veremos los primeros movimientos y seremos testigos de si de verdad los políticos, los partidos y sus aparatos han sabido entender el momento en el que estamos. Un momento apasionante, sin ninguna duda.
Todas las formaciones políticas que han concurrido a las elecciones tendrán su parte de protagonismo, es indudable. Y como venimos comentando, tendrán que anteponer la responsabilidad a los egos y a las desmedidas ganas de seguir aferrados a la silla sin mayor razón que la que otorga la historia política reciente. Eso se ha acabado. Es momento de sumar entre todos con la idea clara de construir una España y un sector mucho más sólido. La sanidad necesita salir de la depresión de una vez por todas. Y necesita inversión, sin duda. Pero también necesita identificar ineficiencias y políticas que las subsanen, necesita un pacto global y, sobre todo, necesita una hoja de ruta clara donde la innovación, la labor de los agentes del sector y el esfuerzo realizado se valoren como lo que son, piezas claves en la sostenibilidad y el futuro del SNS.
Poco más, sólo me queda desearos unas felices fiestas y mis mejores deseos para este nuevo año que comienza que promete ser, al menos, tan intenso y apasionante como este que cerramos.
La sanidad española necesita inversión, sin duda, pero también detectar y solucionar ineficiencias






































