La profesión sigue trabajando en obtener resultados en su apuesta asistencial y hacer factibles nuevos servicios en las farmacias nacionales. A diferencia de la fórmula del ‘éxito’ de un archiconocido refresco —que cuenta con un componente secreto nunca trascendido— la farmacia sí conoce los componentes de la fórmula para obtener resultados, no solo sanitarios sino económicos, en este reto. La fórmula ‘R+R’: remuneración y rentabilidad.
En una de sus incógnitas, la remuneración, no hay duda alguna: los nuevos servicios profesionales farmacéuticos deben ser remunerados. La otra debe ser aún despejada. ¿Deben implantarse con su rentabilidad asegurada? ¿O deben implantarse para, precisamente, poder hacerlos rentables de forma progresiva?. El huevo o la gallina. Este interrogante, entre otros, ocupó a los profesionales asistentes al XIII Congreso Nacional de la patronal farmacéutica nacional FEFE celebrado en Valencia del 21 al 23 de octubre.
Hay datos que avivan el debate. Según se recoge en un estudio presentado en este evento, la baja remuneración (40 euros anuales) por parte de la Administración gala de un servicio concertado con sus boticas (Seguimiento en anticoagulantes) provocó el desinterés profesional. La baja participación de las farmacias en él acarreó que solo se reclutasen un 25 por ciento de pacientes diana (80.000 entre 400.000) y solo se emplearon 3 millones de euros en la retribución, de un presupuesto de 40 millones.
Por datos así, desde FEFE se estima que la implantación de cualquier servicio debe tener la certeza de su viabilidad. “No hay que lanzarse al vacio si no hay un plan de negocio viable detrás; una micropyme como la farmacia no puede trabajar a fondo perdido”, indicó al respecto Luis del Palacio, secretario general de la patronal. A su juicio, al perfil sanitario de los servicios “debe añadirse formación empresarial”.
Otras opiniones apuestan por la gallina antes que el huevo. Por ejemplo, Jesús Gómez, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), anima a hacerlos viables con su implantación. “Debemos ser los farmacéuticos quienes, demostrando con su puesta en práctica que son efectivos, vayamos creando esa ‘cultura de necesidad’ de servicios en la Administración y la sociedad”. “Ya veremos quién los paga y cómo, pero aquella farmacia que no siga el camino de ofrecer nuevos servicios, estará muerta”, estimó el presidente de esta sociedad científica.
El margen importa
En lo puramente económico, en este XIII congreso nacional de FEFE fueron varias las voces que avisaron del error que supone considerar que los nuevos servicios serán la tabla de salvación de las farmacias. Ayudará, no cabe duda, pero nunca por sí solo.
En este sentido, Luis Barrio, economista y autor del estudio comparativo sobre modelos retributivos de ocho países (entre ellos España) presentado en el congreso, animó en centrar la lucha “en recuperar el margen real del medicamento” o acordar con las administraciones la evolución del mismo en función de variables como el IPC. Este experto no ve factibles cambios hacia modelos mixtos o desligados del precio del medicamento “ya que implicarían grandes acuerdos legislativos”.Por ello cree que “es más sencillo luchar por recuperar lo quitado”.
Precisamente, el estudio presentado en la jornada del 22 de octubre pone de manifiesto los perjuicios ocasionados por los 15 años de vigencia del RD 5/2000. Estas deducciones impuestas — “nunca vistas en otros sectores”, recordó Barrio— provocan, junto a otros recortes, que el beneficio medio anual (antes de IRPF) de una farmacia de pequeño tamaño sea de 27.000 euros.






































