Los extremismos nunca son buenos, al igual que tampoco puede serlo quedarse a mitad de camino. No obstante —quien sabe si para contentar a todos— el Gobierno italiano ha optado por lo segundo con el proceso liberalizador de su modelo farmacéutico recogido en su nueva Ley de la Competencia, cuyo texto final ha sido aprobado por el Parlamento el 8 de octubre. Un texto final que, en su artículo 32, apenas difiere del borrador que entró en esta Cámara proveniente de su Comisión de Economía.
Sí pero no, o viceversa. Del análisis de su contenido es díficil concluir si el Gobierno italiano ha apostado por la regulación o es partidaria de la liberalización. Solo así se explica que haya abierto la propiedad de las boticas a manos no profesionales, para posible satisfacción de los lobbies. Por su parte, los farmacéuticos podrán celebrar que, al menos, la normativa obligará a que la mayoría del capital se encuentre en manos profesionales y se impida la participación en él de personas o empresas con posibles conflictos de intereses sobre el medicamento (laboratorios, médicos).
Por si esta apertura no pareciera suficiente a los nuevos inversores, se ha suprimido el límite de cuatro establecimientos en manos de la misma propiedad. Mientras, se asegura el mantenimiento de la dispensación en boticas de ciertos medicamentos de prescripción financiados (lista C), cuya venta fuera de las farmacias ha sido la mayor “presión” recibida por el Gobierno desde la tramitación de esta ley. Más aún toda vez que el primer borrador de esta norma sí establecía la salida de estos medicamentos del canal farmacia, aunque esta decisión fue posteriormente rectificada.
Debate en el Parlamento
Ninguna de estas cuestiones ha pillado de sorpresa al sector, toda vez que ya figuraban el texto de la Ley de Competencia que se sometió al debate final del Parlamento. Un texto que, en lo referente al modelo farmacéutico, salió ‘impoluto’ de este debate, al apenas incluirse novedades de menor calado y ser rechazadas, en cambio, las enmiendas de la oposición. Unas enmiendas que principalmente insistían en permitir la venta de medicamentos de lista C en otros establecimientos como supermercados.
Federfarma —equivalente al Consejo General español— estima que el Parlamento italiano “ha reconocido el valor de la farmacia y la necesidad de dar prioridad a la protección de la salud pública y de la capilaridad”. Sobre la exlcusividad de la dispensación de ciertos fármacos, recuerdan que “Italia se mantiene en línea con otros países europeos, en los que ningún medicamento que precise receta se vende fuera de las farmacias”.






































