El número 15 es conocido como la “niña bonita”. Quince es el número de años que acaba de cumplir este verano el real Decreto-ley 5/2000, una norma que, precisamente,es calificada por la profesión farmacéutica, y en especial los titulares de oficina, por todo menos “bonita”. En un sector acostumbrado a ser regulado con demasiada frecuencia a golpe de decreto —en ocasiones no sin nocturnidad y alevosía— probablemente no haya habido una norma en este siglo que haya suscitado tantas críticas e improperios.
El ya quinceañero real Decreto-ley de Medidas Urgentes de Contención del Gasto Farmacéutico público y de racionalización del Uso de los Medicamentos impuso una escala de deducciones a las oficinas de farmacia en función de su facturación mensual al Sistema Nacional de Salud. Debía ser visto como una respuesta ¿solidaria? de la farmacia ante una situación coyuntural: el descontrol en el que estaba sumido el gasto. Una contribución frente a la crisis económica del SNS que, por el contrario, el decreto se ‘olvidaba’ de exigir a otros proveedores del sistema sanitario. Solo en el periodo 2000-2010, la farmacia aportó por la aplicación de esta escala cerca de 3.333 millones euros al Sistema Nacional de Salud, según reveló el informe Mensor publicado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos en su primera década de vigencia. El contador suma y sigue en esta década.
Su en principio carácter coyuntural —como bien recuerda la farmacia para reclamar con insistencia su derogación— acabó mutando en permanente, si bien con actualizaciones que buscaron suavizar su impacto (RD 2402/2004; RD 823/2008; RDL 16/2012…). Y ahí se fue la farmacia a pedir amparo a los tribunales, al considerarlo una norma “ilegal y anticonstitucional”. No son pocas los recursos contra el RDL 5/2000 existentes en los tribunales. Uno de ellos, presentado en 2001 por una farmacéutica canaria, derivó, en 2004, en el planteamiento de una cuestión de insconstitucionalidad por un Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Las Palmas. Una década después, el 29 de mayo de 2014, el Tribunal Constitucional (TC) declaró válido el RDL 5/2000. Las deducciones seguirían en adelante siendo igual de injustas, desfasadas…Pero legales. Ese día se desvaneció la esperanza que tenía la oficina de farmacia de quitarse “algún día” esta cruz. Tocaría seguir llamando a la puerta del Gobierno, aún sin contestación. La de la Justicia, directamente, quedó cerrada tras la bendición del TC.
Ahora que está de aniversario, bien podría preguntarse si conviene hacer una versión ex professo de la clásica felicitación y cantar aquello de “¡Y que (no) cumplas muchos más!”






































