“No se trata de sentarnos a la mesa como invitados. Se trata de que seamos considerados como interlocutores válidos”. Una de las frases con las que Antonio Bernal tomó posesión como presidente de la Alianza General de Pacientes (AGP) marca también el camino que seguirá la alianza durante los próximos años: conseguir un paciente informado. “Para que se nos escuche necesitamos tener discurso coherente, estructurado, y para ello necesitamos la colaboración de todos los agentes”, señaló Bernal. Consciente de que los años que vendrán “no serán fáciles”, el nuevo presidente de la AGP señaló que “quizás la crisis económica no se haya aprovechado lo suficiente para acabar con las bolsas de ineficiencia” en el SNS.
No obstante, sí se han producido, a su juicio, cambios positivos, que hay que aprovechar. La implicación cada vez mayor de los profesionales sanitarios en la gestión de recursos del sistema, con el aval de las sociedades científicas es, según Bernal, una de ellas. También los últimos resultados electorales. “Con el reparto de votos y la irrupción de nuevas formaciones políticas, tendremos parlamentos autonómicos donde habrá más posibilidades de debate y esta es una cuestión que debemos aprovechar los pacientes. Nuestras propuestas, bien argumentadas y fundamentadas, pueden llegar al debate político y ser debatidas con más facilidad”, señaló.
La despedida de Toledo
Por su parte, Alejandro Toledo hizo un balance de las actividades más relevantes de su etapa al frente de la AGP. En este sentido, destacó la elaboración de grupos de trabajo que son, a su juicio, “el ejemplo más claro del espíritu cohesionador de la alianza”. Según Toledo, la AGP dispone de los cauces adecuados para ser “crítica” con las decisiones de la Administración y para ser tenida en cuenta “con argumentos sólidos, fundamentados en datos”.






































