Juan Nieto
Subdirector de El Global
| viernes, 24 de abril de 2015 h |

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Después de dar buena cuenta de No hay bestia tan feroz, del señor Azul de Reservoir Dogs (Quentin Tarantino, 1992), Edward Bunker, ese que reprocha al señor Rosa (Steve Buscemi) el no dejar propina a la camarera que les había servido el café, San Jorge (o Sant Jordi en Cataluña) me ha traído una pequeña joya: Who I am, las memorias del guitarrista de The Who, Pete Townshend. Un libro (muy bien escrito) repleto de anécdotas de uno de los grandes genios de la música. Y entre ellas, la explicación de los motivos que llevaban a Townshend a reventar sus rickenbackers, danelectros o harmonys: la influencia de Gustav Metzger, pionero del arte autodestructivo.

Esta tendencia es la que podría haber apuntado la dimisión en bloque del comité directivo del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, propiciado en parte por las vacantes obligadas de algunos de sus miembros y, por otra, por la decisión de su presidenta, Carmen Peña, de dejar su puesto para dedicarse en exclusiva a la presidencia de la FIP. Corren tiempos difíciles, tiempos de cambios, tiempos en los que es necesario liderazgo y experiencia para tomar el relevo y manejar con buen tino la nave del Consejo General. De no ser así, se daría en su seno como una especie de incendio de las Skoob Towers de John Latham.

Sin embargo, los colegiados farmacéuticos españoles pueden estar tranquilos. La candidatura que encabeza Jesús Aguilar está lejos de ser gustavmetzergista (vaya palabro). Contar con Jordi de Dalmases, Luis González, Práxedes Cruz, Rosa López-Torres y Fe Ballestero es una apuesta segura. Experiencia y saber hacer.

Murray Kempton: “What can be asserted without evidence can be dismissed without evidence”. “Lo que se puede afirmar sin pruebas puede ser rechazado sin pruebas”.