| viernes, 10 de abril de 2015 h |

Que España sea el país del mundo con más kilómetros de alta velocidad por habitante deja entrever mi respuesta. En esta avalancha de ideas para solucionar problemas (la mayoría de tipo económico) los partidos están mostrando sus recetas. Ciudadanos, con Albert Rivera y el economista Luis Garicano como portavoces, tratan de explicar sus posibles soluciones a males crónicos, como la falta de dinero en investigación e innovación. Que España ha basado en el ladrillo su crecimiento económico ya lo indicaba Jordi Ramentol cuando presidía la patronal Farmaindustria. Palabras premonitorias de alguien que conoce bien Alemania y no entendía que España construyera más que los tres grandes países de la UE juntos. La obra pública ha traído alta velocidad a España, pero también un poco de demagogia. Los vascos, murcianos y gallegos no renunciarán a otros 1.200 Km de AVE sumados a los 2.500 actuales, y que pase por delante de sus casas en breve. Pero Ciudadanos destaca que los 3.500 millones de euros de los presupuestos de 2015 es una cifra muy alta para un país que se sitúa sólo en el 1,3% del PIB en Investigación. Proponen destinar 1.000 millones del Ave y dedicarlos a cambiar el modelo productivo: una propuesta realista que dice de dónde se obtendrán los fondos y para qué se destinarán. Algo que se observa muy poco en las propuestas políticas.

Yo confío en que partidos de Gobierno como el PP y el PSOE empiecen a ser más flexibles. El Gobierno del PP propone un mecanismo de control del gasto sanitario y farmacéutico que debate la Comisión de Hacienda del Congreso. Se trataría de penalizar a las CC.AA. cuyo gasto farmacéutico crezca por encima del PIB nacional. La socialista María José Vazquez ha acusado al Gobierno de una nueva “recentralización” y de imponer un nivel importante de control a las CC.AA. Hay que reconocer que muchos de los males de la sanidad vienen de un nulo control de gasto por parte de las CC.AA, por lo que mejorar en ese aspecto es bueno. Pero el verdadero problema es el escaso peso que tiene la sanidad en sentido político y en el económico. Me gusta ver que los líderes de un partido hablen de buscar fondos para investigar. Rivera ofrece soluciones. Estoy seguro de que el presidente Mariano Rajoy puede conseguir fórmulas que eviten infrafinanciación de la sanidad. Y también que Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, puede tener sus fórmulas. Pero deben decidir su modelo productivo. En el pasado, la economía era eslogan de campaña; “La economía, estúpido” (Bill Clinton, 1992), pero quizás ahora deba ser “La Sanidad y la investigación”.

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Ciudadanos abre el melón de destinar 1.000 millones de euros de obra pública a investigación, y cambiar el modelo productivo del país.

Ninguno de los líderes del resto de partidos menciona cómo obtener fondos para investigación o sanidad, ni siquiera si es necesario más dinero.

La Comisión de Hacienda del congreso se divide con la penalización al control del gasto sanitario limitado al PIB. ¿Un intento de “recentralizar”, como afirma la oposición?

El PSOE denuncia que se están olvidando de los reclusos con hepatitis C en el Plan Nacional.

Una propuesta interesante del profesor y economista Félix Lobo: libre precio para los genéricos y precio basado en el valor para la innovación.