Al tiempo que Bruselas archiva la directiva que pretendía dotar de una mayor transparencia a la fijación de precios en el seno de la UE, en España el Congreso de los Diputados aprueba la compra centralizada de fármacos (y material médico)… frente a amenazas transfronterizas graves para la salud. Precisamente eso es lo que alegan los que cuestionan las patentes y los beneficios que producen las innovaciones farmacéuticas. La Oficina Europea de Patentes ha recibido una oposición a la patente de Sofosbuvir DCI la pasada semana, firmada por Médicos del Mundo (www.medicosdelmundo.org). Este recurso jurídico trata de oponerse a la patente argumentando, entre otras cuestiones, “la universalidad en el acceso a los cuidados médicos”. A mí me da la sensación de que se refieren al cuidado con medicamentos, pero entiendo que esta palabra pueda producir aversión en algunas organizaciones que no ven la iniciativa privada como algo bueno. Quizás es una versión europea del “exprópiese” del ya desaparecido Hugo Chávez, que se muestra en un vídeo alardeando, señalando las casas que ve desde el centro de una plaza en Venezuela, decidiendo qué se quedará el estado, lo que quiere y cuando quiere. Frente a los que creen que el premio a erradicar una enfermedad es la expropiación, están los que buscan un precio razonable. Los que buscan llegar a acuerdos son los que pueden conseguir que los pacientes en España accedan a los tratamientos que necesiten, según criterio médico. Conseguir beneficios para el paciente es lo que debemos premiar, no a los que buscan el conflicto y quieren ir de compras sin pagar las facturas. Quizás son los mismos que pretenden que a Grecia, después de falsificar sus cuentas y gastar lo que no tiene, se le condone su deuda. Ayuda sí, pero cada uno es responsable de sus acciones. A España, Grecia le debe 26.000 millones de euros. Con mucho menos se acabarían muchas de nuestras actuales miserias: Sanidad financiada suficientemente, liquidez y pagos a empresas viables que atraviesen un mal momento, bajada de impuestos y quizás habría dinero también para los pacientes infectados con el virus de la hepatitis C y de otras muchas enfermedades.
El problema es el enfoque. A corto plazo parece que robarle la cartera al vecino puede salvarte, pero no tendrás amigos, no se te acercarán. Lean el informe de Deloitte sobre el riesgo de la investigación y el retorno que deben tener las compañías. ¿O alguien cree que la carrera espacial y llegar a la luna se alcanzó con austeridad?
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Una comparativa de los riesgos asociados a la innovación en distintos sectores pone de manifiesto que la industria ‘farma’ tiene poco retorno.
La imagen de la industria mejora ligeramente apoyada por la “generación de innovación y la mejora de la seguridad” de los pacientes, según Patient View 2014.
Los expertos no arrojan dudas sobre la eficacia y seguridad de los biosimilares; preocupan las decisiones autonómicas de compra que limiten las opciones terapéuticas.
Bruselas archiva la Directiva de Transparencia en un contexto de presión sobre el precio de la innovación. ¿No era prioritario acortar plazos en la decisión de costes y reembolsos?
El Plan Nacional contra la hepatitis C avanza, pero sigue a la espera de que algunas comunidades envíen aún sus listados de pacientes.






































