FRANCISCO ROSA Madrid | viernes, 30 de enero de 2015 h |

El director general de la patronal europea de la industria farmacéutica (Efpia), Richard Bergström, ha concedido una entrevista a EG, en la que indica claramente cuáles son las principales demandas de un sector que ha visto mermada su rentabilidad en Europa durante la crisis.

Pregunta. ¿Cuáles han sido los principales obstáculos con los que se han encontrado en Europa en 2014?

Respuesta. Hemos tenido problemas en el ámbito del acceso, con inequidades entre países, afectando principalmente a los más pobres. Incluso cuando el acceso se ha permitido, se ha restringido a un número reducido de pacientes. Asimismo, las decisiones de reembolso se han retrasado. Por último, destacaría que la combinación de los precios de referencia internacionales y el comercio paralelo legal han dificultado a las compañías la asignación de unos precios más accesibles.

P. ¿Entiende las razones que han dado lugar a esta situación?

R. Está claro que el contexto económico en el que vive Europa ha generado tensiones presupuestarias, que a menudo han sido abordadas con medidas cortoplacistas para reducir el gasto y que se han dejado de lado las reformas para aumentar la eficiencia. En algunos casos, esto ha afectado a los fármacos innovadores de forma desproporcionada.

P. ¿Qué más les ha faltado?

R. Los fondos públicos para la investigación permanecen muy fragmentados en Europa. Da la impresión de que esta cuestión es menos estratégica que en otras regiones como Estados Unidos.

P. ¿Qué han hecho ustedes?

R. Hemos tratado de mantener un diálogo constructivo con las administraciones para garantizar que las nuevas medicinas estén siempre accesibles, sin poner en peligro nuestra sostenibilidad financiera. Concretamente, hemos adoptado algunos acuerdos estratégicos con algunos países para mejorar la predictibilidad y estabilidad en el gasto. Pensando en el largo plazo, hemos elaborado un documento estratégico en el que tratamos de explicar la importancia de la inversión en salud como una forma de mejorar la propia salud, pero también la economía de los países.

P. Han alertado en alguna ocasión de los riesgos de desplazamiento de la inversión si la situación no cambia. ¿Existen de verdad esos riesgos?

R. Las compañías farmacéuticas están buscando nuevas oportunidades constantemente. Actualmente, los mercados emergentes ofrecen oportunidades importantes de crecimiento (las cuales suelen redundar en beneficios para Europa a través de las exportaciones) para los laboratorios y eso naturalmente implica que haya más inversiones en estos mercados. En todo caso, Europa sigue siendo importante para esta industria, ya que aquí gastamos unos 30.000 millones de euros en I+D de los 100.000 millones que invertimos a nivel global. Para mantener esta posición, eso sí, habrá que atender a los aspectos previamente mencionados.

P. ¿Quién es nuestro principal competidor, a día de hoy?

R. Estados Unidos ofrece un entorno muy favorable para la inversión en ciencias de la vida y para la generación de innovación. Son precisas algunas señales para que Europa siga atrayendo a los inversores.

P. ¿En qué se traducirían esas señales, concretamente?

R. Es importante ir más allá de la crisis económica y asegurar una correcta inversión para garantizar que los sistemas de salud de los países europeos pueden mantener una cobertura universal de calidad en las próximas décadas. Esto va a implicar que se adopten medidas para aumentar la eficiencia, pero también disposición a invertir.

P. Tratemos de fijar los retos para este nuevo ejercicio, para 2015.

R. Estamos seguros de que va a ser un año muy importante para nuestra industria desde el punto de vista de la innovación. Veremos la llegada de nuevos productos en áreas como la inmuno-oncología o la hepatitis C. Para que estos productos puedan beneficiar a los pacientes los sistemas sanitarios tendrán que hacer una buena planificación y dotarse de unos presupuestos adecuados.

P. Hay países, como España, que comienzan a lanzar mensajes de recuperación. ¿Dan credibilidad a estos mensajes? ¿Creen que la situación mejorará para ustedes?

R. Esperamos que estos signos que comienzan a verse en algunos países del sur de Europa, como España, sean sólidos y den lugar a una mayor prosperidad. En este sentido, me parece que tanto el sector público como el privado deben trabajar juntos para crear ese clima de optimismo para que la inversión y el empleo vuelvan a reactivarse.

P. Otra de las ‘amenazas’ para las compañías innovadoras son los biosimilares. ¿Cuál cree que es el mejor modelo para regular la competencia entre ambos?

R. Bueno, hay que recordar que hay varias compañías que operan en ambos segmentos, por lo que para ellas no sería exactamente una amenaza. Estos productos van a ser muy importantes cuando caduquen las patentes de los biológicos. Los que son aprobados en Europa son seguros y efectivos, y pueden crear competencia, aunque es importante subrayar que habrá que tener cuidado con el cambio de tratamiento sin la aprobación del médico. Se desencadenaría una situación preocupante.

P. ¿Cree en la libre competencia para establecer los precios de los biológicos una vez que aparezcan los biosimilares?

R. Cada estado debe adoptar la política de precios más apropiada para su propio sistema, aunque este sería un debate interesante que tendríamos que tener en Europa.

P. Por último, quería saber qué opina del ‘caso Sovaldi’. ¿Cómo ve la presión generada sobre Gilead?

P. Pienso que las nuevas alternativas que están llegando en el campo de la hepatitis C son una fantástica noticia para estos pacientes. Ahora muchos disponen de una opción que les cura y se abre la oportunidad de erradicar la enfermedad. Dado el enorme valor que aportan, me parece apropiado que la innovación sea correctamente remunerada. Esto a veces supone un alto coste, que, si no hay una buena planificación, puede generar problemas a los gestores del presupuesto. Por eso es esencial que haya una planificación adecuada para financiar la innovación y el desarrollo de sistemas justos para valorarla.

Estados Unidos ofrece un entorno favorable para la inversión. Europa tiene que enviar sus señales”

El valor que aportan los nuevos fármacos para la hepatitis C tiene que ser correctamente remunerado”