Marta Riesgo Madrid | viernes, 19 de diciembre de 2014 h |

Aunque los Presupuestos Generales del Estado para 2015 incluye unos beneficios fiscales estimados de 41.000 millones de euros, 2.400 más que en 2014, y nuevas ventajas fiscales para la deducción en I+D+i, “aún estamos muy lejos de alcanzar el objetivo fijado por Europa”, tal y como asegura Emmanuel Mielvaque, country manager de Alma Consulting Group.

En este sentido, la dotación para 2015 en los PGE para la política de I+D+i, incluye créditos por importe de 6.395,4 millones de euros, un 4,8 por ciento más que en 2014. Además, “el programa de la Unión Europea Horizonte 2020, que concentra sus actividades de investigación e innovación para el período 2014-2020, dispone para las empresas de un presupuesto que asciende a 76.880 millones de euros”, explica Mielvaque. Por su parte, la UE por su parte, “aportará a España en el período 2014-2020 para I+D+i, una financiación de unos 4.400 millones de euros”.

No obstante, a pesar de estas medidas para 2015, el country manager de Alma Consulting Group considera que “con las previsiones de los PGE para 2015, es bastante difícil conseguir en 6 años dedicar el 3 por ciento del PIB a I+D+i”. Actualmente la inversión en I+D+i en España representa el 1,3% del PIB, muy lejos del 1,9% de la Unión Europea. En este sentido, Mielvaque considera que “España sigue encarando el reto de la innovación con una débil inversión privada en I+D, por lo que uno de los objetivos de las administraciones públicas debe seguir siendo ayudar para que vaya a más”.

“Las nuevas medidas para 2015 son una buena noticia pero seguimos cometiendo el error de ver del mismo modo a toda la innovación, y no todas son iguales”, explica Andrés Ballesteros, delegado de la Comisión de Retos del sector de Asociación Española de Bioempresas (Asebio). A su manera de ver, no se puede premiar del mismo modo a “empresas que invierten el 60 o el 70 por ciento en I+D que a empresas que inviertan un 6 por ciento”. En este sentido, Ballesteros recuerda que este tipo de empresas biotecnológicas general empleo y han sido las que “han tirado del carro durante los peores años de la crisis económica”.

Aunque la crisis también ha golpeado a este sector, sobre todo, en materia de “financiación y en oportunidades de ventas”. Las biotecnológicas enfocadas al sector salud, dice, “se han encontrado con muchas dificultades a la hora de vender la innovación a los hospitales, por ejemplo”. Otra de las dificultades que observa Ballesteros se refiere a la compra pública innovadora. “A diferencia de Estados Unidos, en España la compra pública innovadora es escasa y se utiliza para las grandes empresas y no para potenciar innovaciones de pequeñas empresas que puedan aportar beneficios a futuro”.

De este modo, llama a la administración a mostrar de forma clara sus prioridades. “Si quieren invertir en ladrillo o en servicios en vez de en el sector innovador que lo digan pero, si no es así, la apuesta debe ser clara”. De no ser así, considera que el país estará “Muy lejos de alcanzar ese reto de conseguir dedicar el 3 por ciento del PIB a I+D+i.

Por último, desde Antares Consulting Group recuerdan que el instrumento más adecuado para una política de innovación siguen siendo las deducciones fiscales. Estas permiten a las empresas recuperar entre un 25 y un 42 por ciento del gasto realizado en I+D, pudiendo incrementarse en el caso de contar con deducciones por personal investigador e inversión en inmovilizado.