Sanidad publicó la semana pasada los Informes de posicionamiento Terapéutico (IPT) de Olysio (Janssen) y Sovaldi (Gilead) sin que estos convencieran a las asociaciones científicas y de pacientes hepáticos. Muchas son las dudas que quedan sin disipar en estos informes según las manifestaciones que se fueron produciendo a lo largo de la semana pasada, que apuntan a interpretaciones restrictivas y desfasadas.
En primer lugar, la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) explica que el retraso acumulado desde la redacción inicial de los documentos, sobre todo el de Sovaldi, por parte del grupo de expertos clínicos en Hepatitis C “limita en gran medida el valor de las recomendaciones ya que se basan en la evidencia científica reflejada en las fichas técnicas de aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento (EMA)”. Estas fichas técnicas tienen una antigüedad de entre seis y doce meses, por lo que desde la asociación se asegura que “se han visto ampliamente superadas por estudios clínicos posteriores que de facto convierten en obsoletas buena parte de las recomendaciones realizadas en el documento”.
Para Esteban Mur, jefe del Servicio de Medicina Interna-Hepatología del Hospital Universitario Valld’Hebron y miembro de AEEH, el problema no es tanto el IPT de este fármaco como las restricciones que se están aplicando en las comunidades y que se articulan desde el propio ministerio. En su opinión, se trata de un informe abierto, que deja muy claro que es el mejor tratamiento para pacientes con hepatitis crónica severa y permite el tratamiento en pacientes con F3, F4 y en pretrasplante, incluso en F2 con contraindicaciones a interferón. Sin embargo, cuestiona que las autoridades estén limitando este fármaco a pacientes con F4 graves, lo que constituye, en su opinión, “un contrasentido absoluto con el informe de posicionamiento. Es claramente una interpretación restrictiva y fuera de lugar”. Asimismo, la AEEH denuncia en un comunicado que el IPT de Sovaldi ha sido objeto de modificaciones posteriores en las que no han intervenido los expertos clínicos miembros de la asociación que figuran en el informe, ni la propia AEEH, por lo que “como sociedad científica no podemos apoyar las conclusiones del documento al considerarlas extraordinariamente restrictivas y superadas por la evidencia científica actual”.
Las críticas a los IPT también han llegado desde la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (Fneth). En primer lugar, los representantes de estos pacientes recuerdan que “el retraso en la publicación de los IPT ha supuesto una vez más graves problemas de inequidad entre distintas comunidades”. En este sentido, su presidente, Antonio Bernal, explicó que las regiones tienen dos opciones. “Puede tratar de curar o retrasar el acceso a los medicamentos, una cuestión moral que deberán resolver”, aseveró.
En cuanto a la financiación de la biterapia de Olysio y Sovaldi (100.000 euros para 24 semanas según Bernal), el presidente de la federación dio su receta. “Utilicemos el techo de gasto de Olysio con los pacientes en fases tempranas y así liberaremos recursos al sistema para usar la biterapia en pacientes que estén más graves”, explicó.






































