Alberto Cornejo Madrid | viernes, 21 de noviembre de 2014 h |

Varios meses de intensa actividad (y rentabilidad) y el resto del año, infrautilizadas. Esta es la ‘montaña rusa’ en la que viven muchas oficinas de farmacia ubicadas en municipios de eminente carácter turístico, como las existentes en localidades costeras de Baleares o Canarias, si bien en este último caso el permanente buen clima permite ‘alargar’ la temporada alta. Situaciones como estas vienen propiciadas por la importancia que hasta ahora ha jugado la población flotante (temporal) en la ordenación farmacéutica de las comunidades autónomas que tienen en el sector turístico su principal motor, provocando un mapa farmacéutico ‘viciado’ y, sobre todo, insostenible en el contexto económico actual del sector de oficinas de farmacia. Al fondo del problema, la posibilidad de que más boticas entren en situación de viabilidad económica comprometida (VEC).

Precisamente, Canarias y Baleares, regiones turísticas por antonomasia, ya se han puesto ‘manos a la obra’ para atajar el problema. Al menos, que no crezca. En ambos casos se pone el foco en una mayor “precisión” en la autorización de nuevas farmacias atendiendo ahora a las cifras de población “real y permanente” y no a la “inflación ficticia del censo” que provoca la población flotante en segundas residencias, plazas hoteleras… En este sentido, la Administración canaria fue pionera. Aprovechando la paralización en los tribunales que ha sufrido durante varios años su concurso original de 2007, ha reducido a la mitad la oferta inicial de nuevos establecimientos (de 119 a 59, al menos en una primera fase).

La justificación se basó en “el descenso poblacional y de la ocupación hotelera experimentado en los últimos años en municipios donde se ubicarían parte de estas nuevas farmacias”, indicaron desde su consejería de Sanidad. La titular de este departamento, Brígida Mendoza, añadió que como telón de fondo se esconde “hacer viables tanto las nuevas oficinas como las ya existentes”.

Baleares: una oferta “injustificada”

Ese mismo interés por “ofrecer garantías de viabilidad económica de las nuevas oficinas de farmacia, así como de las existentes” es también citado textualmente en un nuevo decreto ley publicado por el Gobierno de Baleares el 15 de noviembre con el que modifica su Ley de Ordenación Farmacéutica y que faculta a su consejería de Sanidad a revisar ‘a la baja’ la oferta de 54 nuevos establecimientos ya autorizados cuyo concurso debe ser publicado de forma inminente.

Según estipula este decreto, en adelante se tendrán en cuenta los “cambios demográficos, la actual estructura y composición de las familias y la existencia de 67.110 viviendas desocupadas”. Es decir, atender a “los módulos de ocupación real y de población actualizados” de las islas que señale el Instituto Nacional de Estadística (INE) y no en base a la “inflación ficticia del censo” que puede provocar el turismo o las segundas residencias. “Es lógico regirse por los datos del INE”, indica a EG Antoni real, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Baleares, quien coincide en que “ni las segundas viviendas se ocupan como hace años ni las cifras de miembros de la unidad familiar son iguales”.

En la exposición de motivos de esta norma se pone de manifiesto que esas 54 nuevas boticas no han sido autorizadas a motu proprio por el gobierno regional, sino que “se ha visto forzado por el sistema legal a dictar estas resoluciones”. Es decir, no era intención de la administración balear abrir nuevos establecimientos pero se ha visto obligado a ello tras peticiones de profesionales a los que, censo en mano, les amparaba la normativa. Según sus cálculos, la apertura de 29 de esas 54 hipotéticas nuevas boticas “no estaría justificada”, ya que en Baleares habría censadas 80.532 personas “que en la práctica no existen”, aseguran.

Baleares reconoce que el sistema por el que se regían hasta ahora las autorizaciones y el carácter eminentemente turístico de la región “ha propiciado excesivas concentraciones de farmacias en núcleos de población que experimentan grandes reducciones de población durante siete u ocho meses del año”, lo cual, unido a la proliferación de boticas en viabilidad económica comprometida (17 en 2013) “son indicadores de que el sistema de planificación actual presenta ciertos síntomas de agotamiento que requieren realizar reformas”.

La población estacional

Estas reformas tendrán carácter inmediato, ya que “el primer concurso de oficinas de farmacia que se apruebe tras la entrada en vigor de este decreto ley tendrá que revisar las oficinas de farmacia autorizadas a la luz de la nueva normativa”, reza su preámbulo. Así, con carácter general el módulo de población será de una botica por cada 2.800 habitantes.

Respecto a la población estacional, los nuevos criterios indican que “se aplicará un módulo estacional complementario que se cifra en 3.500 habitantes estacionales, que permitirá la apertura de un establecimiento adicional”. Asimismo, se otorga un nuevo tratamiento a los botiquines como elementos correctores y de equilibrio de la planificación, potenciando su instalación en núcleos en los que siendo necesaria la atención farmacéutica, esta solo es requerida con carácter estacional y temporal. El ejecutivo regional no quiere que, una vez taponada la ‘herida’, esta pueda abrirse en el futuro. Por ello, esta modificación de su LOF obliga a la revisión del mapa farmacéutico cada cuatro años.