Bartolomé Beltrán
Jefe de servicios médicos A3Media
| viernes, 26 de septiembre de 2014 h |

Tengo que decir que ya lo dije en su día: no deberíamos caer en errores y maquiavelismos con la vacuna de la varicela. Porque aunque se trata de una enfermedad que la mayoría de niños pasa con un cuadro de cinco a siete días con fiebre y lesiones típicas, puede acompañarse de complicaciones más graves como neumonía o afectación de la coagulación y otro tipo de problemas que son importantes y potencialmente graves.

Varivax, la vacuna de Sanofi Pasteur MSD, recibió en 2003 la calificación de diagnóstico hospitalario, aunque su administración y seguimiento pudiera realizarse fuera del hospital o centro de salud y eso permitiese su dispensación en las oficinas de farmacia. Sin embargo, cabe destacar que en febrero de ese mismo año vivimos restricciones en la oficina de farmacia, una situación que llevó a que pediatras, farmacéuticos, sociedades científicas y los propios ciudadanos españoles reaccionaron con esas medidas.

Llegados a este punto, quiero recordar que el desabastecimiento en el canal de oficina de farmacia no fue motivado por un problema de seguridad, eficacia o suministro de la vacuna de Sanofi Pasteur MSD, sino a una denegación de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (Aemps). El incremento del desabastecimiento culminó en bloqueo total y aumentó el desconcierto entre los padres españoles, que muchos de ellos incluso llegaron a viajar a países vecinos para obtener la vacuna que les indicaba su pediatra.

Más tarde, en septiembre de 2014, entró en vigor el uso hospitalario de Varivax. Tras la decisión tomada en el mes de junio por la Comisión Nacional de Salud Pública se produjo la salida oficial de la vacuna del canal de oficina de farmacia, y situó su administración en el ámbito hospitalario y en los centros de salud autorizados por las distintas comunidades autónomas, de acuerdo con las pautas de vacunación establecidas en el calendario general de vacunación. A este respecto, considero que hay que destacar que la salida de la vacuna del canal farmacia convierte a España en el único país de nuestro entorno que no permite su dispensación contra la varicela en las oficinas de farmacia previa prescripción de un especialista. Ese es el dato.

Ciertamente, pienso que tenemos delante un problema asistencial, pero se trata también de un problema político. Los casos acumulados hasta el último registro disponible, de finales del pasado mes de agosto, han superado el 90 por ciento del total cosechado en 2013 (ejercicio que acabó con un total de 141.801). En este punto, hay que tener en cuenta que todavía quedan cuatro meses para que concluya el presente año.

Aún hay tiempo para reaccionar y poner las cosas en el lugar que corresponden. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad tiene la oportunidad de incorporar la vacuna frente a la varicela en el calendario de vacunación en un momento en el que vivimos una mejor situación económica y dado que las vacunas siempre han sido un gasto asumible puesto que representan un ínfimo porcentaje del gasto sanitario.

El establecimiento de unos plazos para llevar a cabo la incorporación de la vacuna frente a la varicela en el calendario y la posibilidad gestionar su compra mediante un acuerdo compartido a través de la central de compras más adecuada garantizaría la cohesión dispensatoria en todo el territorio nacional. Se podría conseguir un precio más competitivo como ya ha sucedido con otras vacunas que ya forman parte del calendario. Seguro.

Con Varivac tenemos por delante un problema asistencial, pero también un problema político

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