Pablo Álvarez Oviedo | viernes, 02 de mayo de 2014 h |

El Principado de Asturias, una de las pocas comunidades autónomas que no está gobernada por el Partido Popular, se ha mostrado desde el principio en contra de la modificación del copago, tanto en el ámbito de la atención primaria como en los hospitales. Por ello, el director general de Planificación, Ordenación e Innovación Sanitaria del Principado de Asturias, Mario Margolles, se mostró muy crítico con el copago de medicamentos por parte de los pensionistas. “Sabemos que en Asturias hay personas mayores, quizá no muchas, pero las hay, que no pueden tomar la medicación que necesitan por falta de recursos”, aseguró.

Asimismo, precisó que ha llegado a ver en farmacias “a madres que no pueden recoger medicamentos para sus hijos”. Una situación que se agravaba por el plazo de seis meses que tienen las administraciones para devolver los excesos, hasta que la receta electrónica permita establecer los topes de forma automática. Pero Margolles no solo puso dudas sobre los efectos sanitarios del copago, sino que también puso en tela de juicio la aseveración de que el copago haya reducido el gasto. “El gasto sigue disparado; otra cosa es quién pone el dinero”, precisó en alusión a la mayor contribución por parte de los pacientes.

En cambio, el director general de Relaciones Institucionales de Teva, Rafael Borrás, sostuvo que el copago no supone, con carácter general, un desembolso excesivo para el usuario. “Antes del copago, los pacientes se hacían cargo del 5,1 por ciento del gasto farmacéutico total, ahora del 10,2. En Europa la media es del 16,3 por ciento”, argumentó.

A su juicio, “sin una mayor aportación del paciente, el sistema es insostenible, y conste que no estoy entrando a valorar si los tramos establecidos son los más correctos o no lo son”. A este respecto, hay observaciones empíricas para todos los gustos. Así, Borrás describió a “un paciente que en la farmacia descartó recoger algunos medicamentos para no pagarlos y que, sin embargo, iba con el Marca bajo el brazo”.

Por ello, Borrás abogó por una educación sanitaria que evite el uso indebido de los recursos sanitarios, caso de los servicios de urgencias. A este respecto, la presidenta del COF de Asturias, Belén González-Villamil, puso de relieve “la enorme labor pedagógica” que desarrollaron las oficinas de farmacia en los primeros meses de vigencia del copago.

Por otro lado, Margolles subrayó el rechazo, también rotundo, del Ejecutivo asturiano al copago de medicamentos dispensados en los servicios de farmacia. “Si se impusiera esta medida, que nos parece sumamente injusta, acudiríamos a los tribunales”, advirtió.