José Mª López Alemany Director de El Global | viernes, 02 de mayo de 2014 h |

La semana pasada, en estas mismas páginas, comentaba que Cataluña había revolucionado el ámbito farmacéutico con tres propuestas realizadas en las últimas semanas que tenían un importante impacto en el ámbito farmacéutico. Se trataba del llamado Plan Nacional de Salud, que preveía la posibilidad de que la comunidad autónoma redujera la Cartera Básica de Servicios del SNS; el anuncio del programa de reducción de copago a pacientes crónicos con riesgo de continuar la terapia por causas económicas y, por último, el anuncio de que en 2015 se iniciaría todo el sistema de pago por resultados. Aunque este último promete ser muy relevante para el sector, no lo será menos el conocido a finales de este ajetreado mes de abril para el gerente de Farmacia y del Medicamento, Antoni Gilabert. Se trata de la ‘tarifa plana farmacéutica’ que Catsalut ha impuesto a sus proveedores sanitarios y que, de rebote, caerá sobre las espaldas o, lo que es lo mismo, las cuentas de resultados, de las compañías farmacéuticas en nuestro país.

La propuesta resulta muy interesante para la Generalitat. Por un lado, transfiere todo el riesgo farmacéutico a los proveedores y a la industria. Además, se asegura que el presupuesto, de momento en tres áreas, se cumple a rajatabla. Controla de modo indirecto la entrada de innovaciones terapéuticas y evita continuas discusiones con la industria farmacéutica acerca de precios y acceso. Esa pelota pasa a estar en el tejado de los hospitales proveedores que verán de un día a otro, completamente encorsetado su presupuesto de farmacia.

La medida, que puede tener elementos positivos a largo plazo al buscar un nuevo modelo de prestación farmacéutica, puede ser tremendamente perversa, en especial a corto plazo. Los proveedores pueden tener la tentación de ahorrar en farmacia lo que se gasten de más en otras áreas puesto que Catsalut les pagará lo mismo tanto si utilizan una innovación de última generación o un tratamiento de hace 50 años. Por ese motivo es vital que haya una supervisión exhaustiva sobre las prácticas terapéuticas que lleven a cabo estos hospitales, para ver si se modifican. Igualmente es imprescindible poner el foco en los resultados en salud.

Si no se hace así y el control se limita al cálculo de la tarifa, los pacientes serán los primeros perjudicados y la industria sufrirá un daño irreparable. Dice Gilabert que este sistema cambiará “el paradigma de acceso a la innovación”. Le tomo la palabra y espero que pueda justificar con datos que realmente así ha sido.

Es vital que haya una supervisión exhaustiva sobre las prácticas de los hospitales y poner el foco en los resultados

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