José Martínez Olmos
Diputado del PSOE
| viernes, 25 de abril de 2014 h |

La herencia de Ana Mato es un real decreto que además de destrozar elementos esenciales del SNS y perjudicar la salud de muchas personas, ha destrozado la imagen pública de la ministra. No hay más que mirar las encuestas de opinión donde ella siempre está a la cola rozando el muy deficiente. Dos años después de la aprobación del RDL 16/2012 y de sufrir casi todo un BOE para la “corrección de errores”, es evidente el daño que esta norma ha hecho a la sanidad. Un cambio del modelo que rechaza todo el arco parlamentario menos el PP, al no ser el derecho a la protección a la salud y a la asistencia sanitaria un derecho universal y al excluir a cientos de miles de personas. No es éste un tema menor. No lo es porque se ha convertido en el requisito para un pacto de Estado sobre la Sanidad.

El 29 de mayo defiendo en el Congreso una proposición de ley para la universalización de la sanidad que pretende volver a la redacción inicial de la ley de Cohesión y Calidad de 2003 que pactamos PSOE y PP y que el RDL 16/2012 ha cambiado. Si el PP no acepta esta iniciativa, no será posible el pacto de Estado por la sanidad y será el PP el único responsable de ello. Además de lo anterior, con la creación de varias carteras de servicios, con la incorporación de los copagos a pensionistas y la apertura a copagos sanitarios, el RDL 16/2012 ha supuesto la generación de barreras de acceso a la sanidad para determinados grupos de pacientes, que no son admisibles. La desigualdad entre comunidades es hoy una evidencia para profesionales, pacientes y ciudadanos. Una sanidad más desigual que nunca. Una sanidad recortada y además con más listas de espera y más déficit que nunca: 9.000 millones en 2012; 7.000 en 2013 y 3.000 millones en los cuatro primeros meses de 2014.

La falta de liderazgo de Mato y su nula presencia en el Congreso de los Diputados (solo dos veces en dos años) negándose a comparecer ante las decenas de peticiones de los grupos parlamentarios, la han aupado al dudoso honor de ser ya la peor ministra de Sanidad de la Democracia. Cuando se vaya del Ministerio de Sanidad, su herencia política, el RDL 16/2012, la seguirá allá donde vaya.