Jefe de servicios médicos A3Media miércoles, 16 de abril de 2014 h
En el I Foro de Salud y Tercera Edad, propiciado por el Ideal de Granada, compartimos mesa de debate con José Manuel Ribera, Javier García y Francisco Javier Gómez, que ejercen su disciplina médica en Geriatría, con experiencias amplias y profundas en esta especialidad que sigue carente de profesionales en España. Todo vino propiciado por el patrocinio de Farmanova, la operadora de distribución de Andalucía, Baleares y Canarias, que preside Antonio Mingorance. Fue un éxito de participación y llegamos a conclusiones útiles, pero lo que más me llamó la atención fue la reunión previa en la que participé con las diferentes asociaciones de pacientes de Andalucía que han llegado a un acuerdo con la cooperativa farmacéutica granadina.
La utilidad de las asociaciones de pacientes radica en que proporcionan a los afectados y a los familiares que acuden a ellas algo más que una información general sobre la patología que presentan. Escuchan desde la empatía, acompañan desde la experiencia compartida, asesoran en autocuidado y son un gran apoyo en el ámbito psicológico y ocupacional. Así que no puede faltar jamás en este objetivo el acompañamiento certero y saludable de los farmacéuticos por medio de sus oficinas de farmacia que se distribuyen por toda la geografía como el ‘centro de salud’ más próximo a los ciudadanos.
De este modo las asociaciones facilitan la interrelación entre los afectados, evitando el aislamiento y la estigmatización que sufren por causa de la enfermedad. Estas actuaciones van encaminadas a alcanzar la plena integración de los pacientes, mejorar su calidad de vida y sensibilizar finalmente a la sociedad. Y tiene que ser la oficina de farmacia el banderín de enganche de este reto social y humano.
Porque conviene olvidarnos en la evolución de la prestación de servicios sanitarios de aquel paternalismo trasnochado basado en principios de caridad y beneficencia. Ahora estamos en la suma de todas aquellas cuestiones nobles y sobre todo en el derecho de los pacientes y en el principio de autonomía, basado en la capacidad de participar y elegir de los ciudadanos.
Somos uno de los países de Europa que más visita a sus médicos con una estadística que indica que lo hacemos anualmente y per cápita en torno a 7,5 veces. Nos queda por debajo el Reino Unido con cinco veces y países ejemplares y desarrollados en el ámbito de los autocuidados y la calidad de vida de los ciudadanos que no llegan, como en Suecia, a tres veces por año.
Así pues la oficina de farmacia tiene que ayudar en propiciar una mejor calidad de vida, más información especializada, más cuidados a los pacientes afectos de patologías crónicas para que su angustia no tenga que llegar a aumentar la lista de espera de los facultativos pues en eso los farmacéuticos tienen que amortiguar con su atención farmacéutica al Sistema Sanitario Público del que son parte indisoluble. Y eso Mingorance lo tiene claro. Seguro.
La oficina de farmacia tiene que ayudar en propiciar una mejor calidad de vida
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