Alberto Cornejo Madrid | viernes, 21 de marzo de 2014 h |

Pregunta. Casas, ¿ser director general te impide parar mucho por la tuya?

Respuesta. Sigo parando menos de lo que me gustaría. Cuando vivía en Zaragoza me pasé fuera del hogar de lunes a viernes durante cinco años. Hace año y medio me trasladé a Barcelona y me cambió la vida. El aeropuerto me permite dormir en casa. Para mí, que soy muy familiar, es una bendición.

P. Hablemos de tu otra ‘familia’, la profesional. ¿Bien avenida?

R. Debería serlo, pero no se comporta como tal. Como imagen al exterior, el sector farmacéutico es un gremio muy unido, pero en verdad sus miembros no se comportan como una familia. Al menos no según el concepto de familia que yo tengo, en el que prima la lealtad.

P. Lealtad, dices. ¿Muchos abandonos de un nido ya de por sí desprotegido?

R. Más bien es un problema de que algunos miembros son un poco díscolos.

P. Volvamos a El Prat, habitual punto de partida de tu principal afición: los viajes. ¿Los de trabajo cuentan?

R. No, los que suman son los realizados con familiares y amigos. Antes de tener niños, mi prioridad pasaba por conocer América, Asia… Casi siempre en plan mochilero. Desde que soy padre, he abandonado la mochila y ahora nos centramos en Europa. Lo que realmente me gusta es conocer otras formas de vida y hablar con la gente de esos países.

P. Hablemos sobre la conversación perfecta. ¿Ya la has encontrado?

R. Hasta el momento, fue en Gambia. Allí me encontré a una población muy abierta, dispuesta a conversar sobre todo y compartir todo. Al haber sido colonia inglesa, era más fácil entenderse. Eso sí, acabamos hablando de fútbol. ¡Cómo no! El fútbol español es icono mundial en cualquier conversación. Y, en concreto, el Real Madrid y el Barcelona.

P. Un ex presidente culé avisó: “¡Al loro, que no estamos tan mal!”. Tú que has visto medio mundo, ¿das fe?

R. Si hablamos de Sanidad, y en concreto de la Farmacia, por supuesto que no, aunque hemos sido bastante golpeados últimamente. Eso sí, estamos todo lo mal que queremos, ya que nuestro sector tiene muchísimo recorrido por delante, pero veo miedo en los propios ‘viajeros’ a iniciarlo.

P. Con miedo a la carretera, es imposible disfrutar del viaje, ¿verdad?

R. La carretera por la que va la farmacia tiene suficiente anchura para hacer un viaje seguro y sin prisa. Pero nos estamos conformando con viajar en un autobús en el que conducen por nosotros.

P. Alliance Healthcare tiene su propio bus, conducido por Alliance Boots. ¿Este sí va por la ruta correcta?

R. Por supuesto. El futuro del sector pintará bien cuando sepa lo que quiere. Por eso tengo claro que para Alliance pintará bien, porque sí sabemos lo que queremos. Pasamos por buen momento. Hemos diversificado nuestra base de negocio, con una gran solidez financiera. Las boticas tienen en nosotros un aliado.

P. Así que, como buen jugador de pádel, ¿siempre dispuestos a ser pareja de la botica en su ‘partido’ contra el dúo Administración-crisis?

R. Ya lo somos. Por nuestra parte, tenemos claro que hay que salir a jugar desde el primer minuto y dejarnos de estrategias o pizarras.

P. Al otro lado de la red está también el árbitro. Contra ello, ¿más e-qui-po?

R. Exacto. Este equipo necesita gente con ganas de aportar y no de dinamitarlo.

Como guiño a su espíritu viajero, la trayectoria de Javier Casas (Zaragoza, 1972) en Alliance Healthcare tiene escalas. Ha sido finance manager, director de Integración y Proyectos, y national suply chain director hasta aterrizar en 2012 en la dirección general de esta distribuidora. Si se reúnen con él y ven sus papeles copados por dibujos, no se asusten. “Me concentro así”, avisa.