La rentabilidad y la sostenibilidad en la farmacia no solo son dos conceptos que pueden coexistir, sino que deben hacerlo. El modelo de farmacia ha cambiado en los últimos años y, en la actualidad hay que adaptarse a los recursos y servicios que existen en el siglo XXI, tal y como se indicó en la mesa redonda celebrada ayer bajo el título ‘Rentabilidad y sostenibilidad en la farmacia’.
Eduardo Jiménez, farmacéutico comunitario de Valencia, acuño esta idea e incidió en que “cada vez hay menos tiempo para ser farmacéuticos”. Al mismo tiempo, insistió en que hoy en día tienen que desempeñar, sobre todo, labores de gestión y empresa, algo que no tiene que ser visto como una dicotomía infranqueable, sino que existe la posibilidad de dedicar parte del tiempo a las tareas farmacéuticas y parte a las de empresa. “Es imposible separarlas. Creo que es una sinergia”, dijo.
Según Jiménez, es fundamental que la farmacia aúne tres conceptos clave: conseguir beneficios económicos, ofrecer un servicio de calidad y actuar siempre con profesionalidad. “Por muy bien que estemos haciendo las cosas, siempre se puede mejorar”, indicó, alegando que todavía queda mucho por aprender, hacer y gestionar.
Nadie ha dicho, concluyó, que rentabilizar y gestionar una farmacia fuese fácil, pero con la formación adecuada, disciplina, trabajo en equipo y esfuerzo pueden alcanzarse los objetivos. “Tener conocimiento marca la diferencia respecto a la competencia” y permite “fidelizar clientes” que forman parte de la base de este sector.






































