Redactor jefe de ‘La Razón’ viernes, 21 de marzo de 2014 h
En caso de mantenerse el actual ritmo lánguido de crecimiento económico, y de que el Gobierno siga al pie de la letra el informe del comité de sabios sobre la reforma tributaria, todo apunta a que el copago se abrirá paso como fórmula alternativa para sostener el sistema sanitario. La razón es simple. Además de recomendarlo Manuel Lagares y los otros nueve expertos que configuran la comisión elegida por Cristóbal Montoro, las proyecciones económicas no atisban, pese a que lleguen a implementarse los cambios en los impuestos, un alza desmesurada de la recaudación por parte de las administraciones públicas.
Este bastión, que ha caído en picado en alrededor de 70.000 millones de euros en tres años, es el principal mal que aqueja a la Sanidad. Y la recuperación que se prevé será lenta y costosa, como un parto. Si sumamos a este factor el posible recorte para las autonomías del IRPF cabe colegir que el único camino que les quedará a éstas para prestar un servicio parecido al que vienen ofertando será el de cobrar cantidades adicionales para obtener un extra. O eso, o un recorte de prestaciones. No hay otra vía. En cualquier caso, habrá que esperar a que el Consejo de Política Fiscal determine el nuevo sistema de financiación autonómico, pero las habas son contadas, y no hay muchos más factores con los que jugar.
La apuesta por el copago no lleva implícito el reconocimiento de que la Sanidad se encuentra infrafinanciada en España: las arcas públicas apenas consignan mil euros por español para su asistencia, en el mejor de los casos. En un excelente análisis de la situación, Antonio Burgueño, uno de los pocos sabios sanitarios reales con los que cuenta el sector, recuerda que los presupuestos son insuficientes y recuerda a los que esgrimen las estadísticas de la OCDE, que hablan de 1.400 euros por persona, que éstas son erróneas, pues incluyen aportaciones de los ciudadanos en el sistema paralelo privado. La presión hacia el copago procede también por el lado del gasto. El ex director general recuerda que la Sanidad se rige por la ley de crecimiento económico constante.
Señala que España tendrá 3.000 enfermos más de insuficiencia renal que el pasado año gracias a la supervivencia proporcionada por la mejora terapéutica. Es obvio que cualquier mejora presupuestaria pasa por análisis realistas, un reconocimiento del problema presupuestario e ideas aperturistas que avancen hacia lo que recomiendan los expertos sin que las autonomías exploten por la presión social. Lo ideal sería dar más por menos, pero la cuadratura del círculo no es posible. Y esto se debería explicar a los ciudadanos y a los políticos que participarán en la definición del nuevo modelo de financiación.
¿Qué conocido personaje del sector tiene invertidos parte de sus ahorros en huertos solares y una casa rural?
¿Qué empresa acogió a un ex consejero de Sanidad a cambio de 100 millones de las antiguas pesetas al año?
¿Cuál fue el mensaje que transmitió la patronal Farmaindustria a los representantes médicos a los que congregó en el Hotel Los Galgos?
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