La ministra de Sanidad, Ana Mato, señaló recientemente que en España hay más de 20 millones de pacientes crónicos mayores de 50 años. ¿Qué consecuencias pueden derivarse de esta cifra? Que el consumo elevado de múltiples medicamentos entre estos pacientes genera una gran prevalencia de los problemas relacionados con los medicamentos (PRM).
A este respecto, durante la celebración del VII Congreso Nacional de Atención Farmacéutica, organizado del 17 al 19 de octubre por la Fundación Pharmaceutical Care en Bilbao, una mesa de expertos formada por Pedro Useros, secretario del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Segovia; Eva Ramos, farmacéutica comunitaria de Santurce (Vizcaya); y Antonio Villafaina, farmacéutico de Atención Primaria del Servicio Extremeño de Salud, dieron a conocer sus experiencias en torno al consumo responsable de medicamentos en pacientes polimedicados.
Durante la mesa, celebrada bajo el título ‘Desafío de la Polimedicación’, Useros alertó de que el incumplimiento a la hora de tomar medicamentos “es grande”, ya que, según las cifras que aportó, “un 40 por ciento de pacientes no toman sus medicamentos”. Ante este problema, ofreció como solución que los profesionales de la Atención Farmacéutica “estén alrededor del paciente y pendientes de su medicación”.
A este respecto, Useros aseguró que esta solución se consigue con el establecimiento de una práctica rutinaria que, según precisó, “está dando buenos resultados”. Así, tal y como señaló, “cuando el paciente se lleva los medicamentos a su casa le preguntamos si sabe cómo utilizarlos y nos cercioramos de que lo ha entendido”.
De esta modo, a través de unos pictogramas para que el paciente recuerde las explicaciones dadas por el farmacéutico, y ayudados de un sencillo cuestionario, el boticario se da cuenta de si lo ha entendido y si deben de citarles para resolver las aparentes dudas mostradas. “Nuestra misión es asegurar que el paciente que entra en la farmacia sepa tomarse la medicación y, por ello, consideramos que el farmacéutico tiene que estar en contacto con el médico, para resolver dudas y suprimir duplicidades”.
Por su parte, Ramos, mostró su experiencia con un programa que se ejecuta en el País Vasco para mejorar el uso de la medicación en personas atendidas por los servicios de ayuda domiciliaria, basado en la utilización de los sistemas personalizados de dosificación. Un programa en el que participan más de 700 pacientes, en su mayoría polimedicados (aunque no es requisito para formar parte), que viven solos y que tienen problemas para tomar de forma correcta la medicación.
“A través de la comprobación de los blísters medimos si un paciente está adherido a un tratamiento de forma correcta. Vemos si ha consumido las dosis de forma correcta, o si por el contrario necesita ayuda”, señaló Ramos. A este respecto, añadió que “los primeros resultados del programa demuestran que 89 por ciento de los blísters que se preparan en las farmacias retornan, por lo que los pacientes son cumplidores”.
Por su parte, Villafaina, participante en la Estrategia Integral de Apoyo al Paciente Polimedicado, que ganó el Premio de Calidad del Sistema Nacional de Salud hace dos años, afirmó que la polimedicación es fallo del sistema que tenemos que corregir entre todos. “Entre otros, uno de los primeros errores es cómo tenemos diseñado el sistema de pago y otro es haber sacado de la Sanidad a más de un millón de personas. También creo que no hay que pagar a las farmacias por lo que venden, sino por lo que hacen. Cuanto más medicado esté un paciente más gana la farmacia. También hay que ver cómo entiende la sociedad el medicamento porque cada vez está más medicalizada”, denunció.






































