El Pacto firmado con médicos y enfermeros será protagonista en el Congreso los primeros días de septiembre. Ana Mato comparecerá para explicarlo y el PSOE ha anunciado una batería de preguntas sobre el mismo. Pese a haber sido calificado de “histórico” por el Gobierno, la decisión de no incluir a las comunidades vaticina, para el portavoz de Sanidad socialista en la Cámara Baja, José Martínez Olmos, nuevos enfrentamientos, ya que en alguno de sus contenidos se requiere de la participación de las regiones. La iniciativa también tiene en contra a asociaciones de defensa de la sanidad pública, que la consideran un “sarcasmo”, teniendo en cuenta el rechazo que el RDL 16/2012 ha generado entre población y profesión sanitaria.
Dos fotos bien diferenciadas. Por un lado, la del Pacto por la Sostenibilidad y la Calidad del Sistema Nacional de Salud, firmada por la ministra de Sanidad, Ana Mato, con el Foro de la Profesión Médica y con la profesión enfermera, en un acto presidido por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a finales de julio. Por otro, una de las múltiples manifestaciones de rechazo a la reforma. Ambas imágenes ejemplifican la dicotomía sobre la que continuará oscilando la sanidad en el inicio del curso político: la apuesta del Gobierno por la continuidad del Real Decreto-ley 16/2012 versus la exigencia de una evaluación de sus efectos sobre la salud de la población. Como telón de fondo, la economía y los objetivos de déficit.
Recién llegado de sus vacaciones, el Ministerio de Sanidad ha tenido que hacer frente a la primera prueba objetivable de los efectos de su reforma sanitaria: por primera vez desde 2004 la satisfacción de los usuarios con la sanidad pública ha caído, según los resultados del Barómetro Sanitario del CIS. Mato y su equipo tienen por delante la tarea de revertir esta tendencia cuando la reforma sanitaria todavía no ha finalizado: en septiembre entra en vigor el seguro público para inmigrantes sin papeles y en el Consejo Interterritorial esperan, por ejemplo, la reforma de la cartera de servicios y los nuevos tramos de copago.
Otra mala noticia le ha llegado al departamento de Sanidad durante el periodo estival: un informe de la Fundación BBVA que estima que la economía española debería crecer un mínimo anual del 1,4 por ciento hasta el años 2016 para garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario. El trabajo vincula además la consecución de este objetivo, no a más recortes, sino a la “ineludible necesidad” de implementar reformas encaminadas a aumentar la eficiencia del SNS y que redunden en un menor crecimiento del gasto. Está por ver cómo cuadra esta idea con el devenir de los ahorros en la factura farmacéutica, que seguirá siendo clave durante los próximos meses.
Los ahorros en Farmacia
Hasta ahora, los resultados obtenidos han sido el máximo motivo de orgullo de la reforma sanitaria de Mato, pero sus efectos están llamados a atenuarse una vez que el impacto del copago farmacéutico por renta ha cumplido su ciclo anual. El relevo debería haber venido de la mano de la orden de precios de referencia, que acumula un retraso de meses, ha reducido a un tercio su impacto económico inicial y sigue pendiente de un real decreto que elimine los defectos señalados por el Consejo de Estado.
¿Cómo gestionarán las comunidades autónomas el retraso en la llegada de estos ahorros? La primera en responder parece haber sido Andalucía. Cuando todavía no se ha despejado el futuro de las subastas de medicamentos (ni del euro por receta), la Junta ha puesto el dedo en la llaga al dar el pistoletazo de salida al concurso de subastas hospitalarias, un asunto que también podría acabar en el Tribunal Constitucional.
Otros asuntos de la agenda farmacéutica del Gobierno también tendrán pendiente al sector durante los próximos meses: los Informes de Posicionamiento Terapéutico, el Real Decreto de Precios y los desarrollos derivados de la reforma de la Ley de Garantías.
¿Despedidas?
Más allá de todas las asignaturas pendientes, el curso político se inicia con una incógnita sobre el futuro de los que han sido los dos rostros de la confrontación en lo que va de legislatura. En unos días se confirmará si María Jesús Montero continúa al frente de la Consejería de Salud de Andalucía en la remodelación profunda ya anunciada por Susana Díaz, sustituta de José Antonio Griñán en la presidencia de la Junta. La otra cara posiblemente afectada es la de la propia Mato. El tiempo dirá si Rajoy decide afrontar una crisis de Gobierno que se lleve finalmente a la ministra de Sanidad a Bruselas para las próximas elecciones europeas, que se celebrarán el 25 de mayo de 2014, lo que arroja una pregunta obvia: ¿Quién sería el próximo ocupante del Paseo del Prado?






































