Los esfuerzos de las autoridades sanitarias y profesionales en concienciar a la población de los riesgos que entraña comprar medicamentos por Internet siguen dando frutos, hasta tal punto que puede considerarse una práctica casi inexistente en España. Según los resultados del Barómetro Sanitario 2012 presentado por el Ministerio de Sanidad en agosto, solo un 0,7 por ciento de los 7.800 pacientes entrevistados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dijo haber acudido “en alguna ocasión” a este canal para adquirir medicamentos.
Por contra, un 97,1 por ciento de los pacientes encuestados aseguró no haber comprado nunca fármacos por Internet, mientras que un 2,1 por ciento ni siquiera tenía conocimiento de que existiera este tipo de comercio en la Red.
Motivos que preocupan
Aunque el 0,7 por ciento que refleja los resultados del Barómetro Sanitario puede invitar a la satisfacción y a considerar la compra online de medicamentos una práctica casi residual en España, son preocupantes los motivos que animan a estos pacientes a acudir a este canal. Por ejemplo, cuatro de cada diez personas (37,2 por ciento) que compran fármacos en Internet aseguran hacerlo porque buscan productos que no encuentran en las boticas.
También destaca que otro 15,4 por ciento confesó que lo hace porque prefiere que en la farmacia no sepan los medicamentos que consume, lo cual impide al farmacéutico llevar a cabo los fundamentales consejos respecto a la correcta, o necesaria, toma de dichos fármacos o las posibles interacciones con otros medicamentos que el paciente sí adquiera por la vía legal. Otros dato que refleja la encuesta es que el 28,4 por ciento aseguró hacerlo por “comodidad”, a pesar de la contrastada accesibilidad de la red de oficinas de farmacia, o el 9,5 por ciento que dijo encontrar “más baratos” sus medicamentos en la Red, lo cual siembra las dudas sobre su seguridad.
Precisamente, respecto a la seguridad de estas operaciones, el 78,8 por ciento de los encuestados por el CIS está “convencido” de que los medicamentos que circulan por Internet no son seguros. En el lado opuesto, solo un 2,6 por ciento sí confía en su seguridad.






































