Es absurdo ignorar el papel de la red de farmacias nacionales en la atención a crónicos; los mayores y los crónicos son los que más visitan estos establecimientos”. Son palabras del presidente de la Comisión Permanente del Consejo Asesor de Sanidad, Julio Sánchez Fierro, durante la presentación que realizó en el curso organizado por el Instituto de Formación Cofares en Santander. Una simple frase que resume a la perfección la posición estratégica que tienen las farmacias comunitarias en la atención sanitaria y la sostenibilidad del SNS. El Ministerio de Sanidad parece haberse dado cuenta de la situación y, ahora, quiere replicar el acuerdo sobre calidad y sostenibilidad que plasmó con médicos y enfermeros a finales del pasado mes de julio.
La farmacia española, por sus características, por lo bien valorada que está entre los ciudadanos, por su profesionalidad, es un elemento estratégico del SNS. Pero lamentablemente hasta el momento, y con alguna que otra excepción, la única función que la administración le atribuía a los boticarios era la de la dispensación de medicamentos. Pero los farmacéuticos de nuestro país están preparados para asumir una serie de competencias adicionales, de forma regulada y con una financiación suficiente, para trabajar aún más en pro de la calidad de la asistencia y la sostenibilidad.
La simple formulación de esta declaración de intenciones ya supone un espaldarazo a la profesión puesto que por primera vez la Administración deja de ver a la farmacia como un núcleo de gasto para pasar a aproximarse a ella como un socio. Pero eso no es suficiente. La propuesta debe materializarse por el bien de los pacientes, el SNS y la farmacia.






































