francisco rosa Madrid | viernes, 30 de agosto de 2013 h |

Pfizer anunció a finales del pasado mes de julio la reorganización de su actividad con el fin de ganar en competitividad de cara a los próximos años. El plan incluye la división de la compañía en tres áreas de negocio, dos de ellas innovadoras y una tercera destinada a aportar un valor más estable. Además, los tres departamentos incluirán una línea de acción dirigida a mercados consolidados y otra para los emergentes.

La primera de las unidades innovadoras estará liderada por Geno Germano e incluirá aquellos que obtendrán la exclusividad de mercado a partir de 2015. Las áreas terapéuticas a las que se dirigirán estas innovaciones son las enfermedades inmunológicas e inflamatorias, cardiovasculares y metabólicas, dolor y neurociencias, enfermedades raras y salud del hombre y la mujer. La otra área, que encabezará Amy Schulman, se centrará en las vacunas, la oncología y el autocuidado.

Por su parte, John Young dirigirá el segmento dedicado a aportar valor estable a la compañía, que se compondrá de productos maduros, de los que vayan a perder la exclusividad de cara a 2015, biosimilares, y aquellos que procedan de alianzas como las establecidas con Mylan en Japón, Teuto en Brasil o Hisun en China.

“Esta reestructuración va a suponer un nuevo paso para la revitalización de nuestra base innovadora, el aumento del valor de nuestra línea de consumer health y productos fuera de patente, así como la maximización del uso de nuestro capital para crear valor para Pfizer y sus accionistas. La idea es dar una mayor independencia a las divisiones para que cada negocio pueda responder mejor a las dinámicas de su mercado”, explicó Ian Red, presidente y CEO de la compañía.

Con esta nueva transformación, que se hará efectiva a partir de enero de 2014, la firma con sede en Nueva York avanza en un proceso de reorganización empresarial que viene de meses atrás. Muestra de ello son los últimos movimientos que ha realizado el gigante americano. A este respecto, cabe destacar la venta del negocio de nutrición infantil a Nestlé, en noviembre de 2012, por unos 11.850 millones de dólares, a la que sucedió la compra de Next Wave.

Pfizer hizo un desembolso cercano a los 255 millones de dólares por esta compañía, que solo dispone de un producto, metilfenidato hidrocloruro (Quillivant XR), aprobado para el tratamiento del trastorno por déficit de atención, un área con potencial pese a las reticencias de algunos médicos. A esa cantidad podrían añadirse 425 millones adicionales en función de objetivos que no han sido revelados por la compañía.

Junto a esta operación, habría que señalar la venta del cien por cien de las acciones de la división de salud animal (Zoetis), en junio de 2013, con la que el grupo americano confirmaba su intención de centrarse en la investigación, desarrollo y comercialización de medicamentos.

Y eso pese a que la cifra de negocio de la americana, influida por el descenso del área de prescripción, ha caído en torno al 10 por ciento entre 2011 y 2012, como consecuencia, principalmente, de la pérdida de patente de Lipitor, con la que la compañía ha cedido unos 6.000 millones de dólares en ventas. Este retroceso podría justificar las previsiones de EvaluatePharma, que sitúan a Novartis en el lugar más alto del ranking de ventas de medicamentos de prescripción de cara a 2018, tras varios años de liderazgo de Pfizer.