Dr. Bartolomé Beltrán, director de Prevención y Servicios Médicos del Grupo Antena3 | viernes, 30 de agosto de 2013 h |

Cromo se trata de inventar la nueva realidad, ya saben, crisis y sostenibilidad, nos ponemos el mono de trabajo para desde las capacidades profesionales poner en valor la farmacia a pie de obra. O sea, a pie de calle. La que está más cerca de los ciudadanos. Ya saben que me inquieta mucho la seguridad de los pacientes pero en el modelo de las actividades y actuaciones profesionales también debe prevalecer la atención y seguimiento del paciente crónico. Porque ocurra lo que ocurra con el modelo habrá que seguir apuntalando las bases de la actuación profesional para que siga prevaleciendo el valor sustancial de los farmacéuticos.

Tiempo atrás la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria hizo un trabajo excepcional en línea con la excelencia sobre la Atención Farmacéutica al paciente crónico. La metodología planteada y el plan estratégico no olvidaban el proceso de diagnóstico de la situación de la farmacia hospitalaria en relación con las estrategias de crónicos por lo que se diseñaban una serie de recomendaciones orientadas a visualizar la situación ideal de la farmacia hospitalaria. En definitiva, se trataba de gestionar los pacientes crónicos adecuadamente. Es decir, que una amenaza para la sostenibilidad se puede convertir en una oportunidad para la atención farmacéutica.

El trabajo de los farmacéuticos hospitalarios, patrocinado por Abbott, me ha llevado a muchas reflexiones, pero sobre todas ellas su extrapolación bien planificada a la oficina de farmacia. Los expertos lo dicen con claridad y así lo ha manifestado en distintas ocasiones el estudioso Rafael Borrás, que siempre matizaba a la farmacia como un centro sanitario de interés público donde confluyen todos los tratamientos del paciente, sean del origen que sean. Así Administración Sanitaria tendría que aprovechar este recurso para impulsar políticas y estrategias de atención y seguimiento del paciente crónico. Conciliar medicaciones y una adecuada cartera de servicios ofrecen elementos y propuestas que bien conciliadas no solo beneficiarían al farmacéutico sino que además propiciarían importantes ayudas a la sostenibilidad.

Está claro que vivimos un momento de transformación interna de la oficina de farmacia, lo que lleva también a que las cabezas pensantes pasen de atender cuestiones básicas como la de los crónicos a organizar todo tipo de ofertas asistenciales en el marco de la tradición farmacéutica. En ese sentido, me llama la atención el plan de monitorización de pacientes crónicos en las farmacias catalanas. También he seguido con interés la campaña de detección de alergias respiratorias en Navarra que ha permitido aflorar más de quinientas personas alérgicas que lo desconocían.

En el caso catalán el protocolo se basa en que será el médico de atención primaria quien, si lo ve oportuno, derive al paciente a su farmacia de referencia, y la previsión es que el plan piloto para comprobar su viabilidad se inicie en como mínimo cuatro zonas geográficas diferentes, una en cada provincia de Cataluña. Y, en Navarra, ha quedado claro el papel del farmacéutico en el centro de gravedad de la campaña. Habrá que profundizar en el futuro en esta línea de trabajo. Seguro.