redacción Madrid | miércoles, 24 de julio de 2013 h |

La farmacia española ha dado por finalizado un curso en el que se ha repetido una constante que ya se produjo en ejercicios anteriores. Y es que, durante este curso los impagos han vuelto a marcar gran parte de la actualidad de las oficinas de farmacia españolas. Unos impagos que han tenido, y todavía tienen, a dos regiones en el ojo del huracán: la Comunidad Valenciana y Cataluña.

La deuda que mantienen estas dos comunidades autónomas (más de 400 millones de euros en el caso valenciano y más de 300 millones, además de un mes de retraso adicional, en el catalán) ha provocado incluso cierres patronales en ambas. Así, durante el mes de noviembre en Cataluña se produjo un hecho histórico, el primer cierre patronal llevado a cabo por las boticas. Un paro histórico que fue seguido por más del 80 por ciento de las boticas de esta comunidad (3.150), descontando las 371 que permanecieron abiertas para cumplir los servicios mínimos.

Este cambio también fue recorrido por las boticas valencianas que, si bien no es la primera vez que lo hacían (ya lo habían realizado en noviembre y diciembre de 2011 y en junio de 2012, además del llevado a cabo como protesta contra los RDL 4/2010 y 8/2010), sí fue el que más se prolongó en el tiempo: desde el 5 al 30 de noviembre. Fueron 25 jornadas de cierre que, como en el caso catalán, tampoco solucionaron el problema.

A este respecto, cabe destacar que los problemas de impago se mantienen en ambas comunidades, incluso en el caso valenciano se agravó con las medidas recogidas en el Decreto-ley 2/2013 de Prestaciones Farmacéuticas, en el que se incluían medidas como la concertación selectiva y la distribución directa a domicilio de absorbentes y dietoterápicos. Por ello, la esperanza está puesta en el nuevo Plan de Pago a Proveedores, cuyos resultados se empezarían a ver en las farmacias a partir de noviembre. Eso sí los farmacéuticos deben olvidarse de cobro de intereses de demora.

Un viejo fantasma

Y junto a los impagos, durante el último ejercicio se ha reproducido un viejo fantasma que, tras el archivo del dictamen motivado abierto por Bruselas contra el modelo farmacéutico español en noviembre de 2011, parecía haber desaparecido: los intentos de liberalizar el sector. Un peligro para el modelo español de farmacia que se reflejaría o no en la futura Ley de Servicios Profesionales que, previsiblemente se apruebe tras el verano.

En este sentido, junto a tratar de solucionar los impagos, la farmacia española ha centrado gran parte de sus fuerzas a recabar apoyos al modelo para tratar de contrarrestar la idea originaria que el Ministerio de Economía plasmó en un borrador de anteproyecto y que incluía esa separación del binomio propiedad-titularidad.

Cartera y retribución

Asimismo, durante este curso se ha intensificado las demandas de establecer una serie de servicios remunerados (por la Administración o el paciente) que van más allá de la mera dispensación de medicamentos. Una muestra más de las posibilidades de la Atención Farmacéutica, que permitiría abrir un nuevo camino económico a la farmacia al tener nuevas posibilidades de retribución, más allá del margen sobre el precio de los medicamentos.