Yo no cuestiono que la situación que ha vivido y sigue atravesando España es dramática. Con casi seis millones de personas en paro, que disparan los costes de las prestaciones, con los ingresos público por el suelo y con la amenaza del corte del grifo de la financiación por parte de los mercados, algo había que hacer. Y se ha hecho. En farmacia, la administración se ha ahorrado, en función de la trayectoria que seguía el gasto 12.000 millones de euros en tres años. Esa cifra, tras una caída de más del 30 por ciento del gasto en recetas, es casi una vez y media el gasto actual en farmacia.
Pero la situación no se puede prolongar más. El sector ya ha hecho su sacrificio y llega el momento de reconocerlo. Las cifras de gasto per capita y los porcentajes sobre el Producto Interior Bruto ya están a la cola de los países de nuestro entorno. Por ese motivo, es necesario buscar otros sitios donde ahorrar. Aunque no sean tan transparentes, con tanta información e incluso con tanto beneplácito público como cuando se actúa contra la cadena del medicamento. Hay otros muchos ámbitos en los que mirar y recortar donde poco se ha hecho hasta el momento. Televisiones, embajadas, subvenciones sin sentido, políticas de discriminación, etc. deberían ser los nichos en los que se fijaran los ojos de las consejerías de Hacienda.
El hecho de los repuntes próximos que se van a observar en el gasto no debe ser tomado como excusa para actuar. Ya no hay más de dónde sacar.
@JoseMLAlemany en Twitter






































