El trámite parlamentario para modificar la Ley de Garantías ha finalizado y, con él, finaliza también el Control Previo Sanitario (CPS), dando paso a un autocontrol publicitario para los medicamentos sin receta. España era de los pocos países europeos que seguían apostando por la modalidad de control ‘a priori’, a través del CPS. Y es que, la tendencia general se apoya en el autocontrol o autorregulación, de modo que las autoridades intervienen solo en caso de fallo de estos mecanismos. Precisamente, ese será el nuevo modelo a seguir.
A este respecto, cabe destacar que para el PP, promotor de esta enmienda, mantener la configuración actual de control ‘a priori’ suponía “una carga administrativa innecesaria que es preciso eliminar”. Una supresión que, además, apuntaron, va “en línea con las actuaciones emprendidas por el ejecutivo para garantizar la unidad de mercado”.
Además, las tecnologías de la información han cambiado el escenario de la publicidad haciéndola más enfocada a los colectivos diana, utilizando a tal efecto las redes sociales y otros canales basados en la comunicación telemática. Por ello, el PP alega que el control previo sobre estos sistemas exige recursos que “en el momento actual no están al alcance de la Administración central debido a la coyuntura económica”.
Por su parte, CIU también proponía la eliminación de este control previo. Su enmienda presentada solicitaba que solo se pudiera restringir la publicidad dirigida al público por “razones de salud pública” y que las limitaciones o prohibiciones no podrían “sobrepasar de lo estrictamente necesario para la protección de la salud pública o la seguridad de las personas”.
Sin embargo, estas posturas se encontraron con el rechazo del PSOE. Su secretaria de Política Social , Trinidad Jiménez, se oponía firmemente a esta propuesta. En su opinión, es necesario el CPS de la publicidad, incluso de la que va dirigida al profesional sanitario. “La publicidad de los medicamentos, sean con receta médica o sin ella, tiene que estar sometida a determinadas reglas”, aseguró.
Madurez del sector
Por su parte, el director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), Jaume Pey, aseguraba días antes de ser aprobada que “quitar el CPS supone el reconocimiento de la mayoría de edad de este sector”. Sobre este particular, resaltó que gracias a este cambio se ganará en capacidad de comunicación de la industria con los pacientes, que será “más rápida y eficiente”. Por ejemplo con el uso de redes sociales, que según Pey, era muy difícil por la obligatoriedad del CPS.
Además, recordó que solo el 2,2 por ciento de las solicitudes de publicidad realizadas al CPS resultaron rechazadas durante el año pasado.
La eliminación del Control Previo Sanitario (CPS) incluido en la Ley de Garantías deroga directamente lo estipulado en el Real Decreto 1416/1994 por el que se regula la publicidad de los medicamentos de uso humano. Concretamente su artículo 22.
No obstante en la ley se prevé que la Administración pueda limitar, condicionar o prohibir la publicidad por razones sanitarias, por lo que “se deja abierta la posibilidad de que pueda regularse en el futuro unas condiciones o requisitos diferentes para la publicidad, pero han de basarse en razones de salud pública o seguridad de las personas y esto ha de justificarse”, aseguró Isabel Marín Moral, abogada y autora del blog Farmacia y Derecho. En su opinión, “no es necesario un decreto de desarrollo siempre que la Administración haga un control efectivo de la publicidad que se realiza y proceda, en su caso, a adoptar medidas sancionadoras cuando se contravenga la norma”. Pero la redacción de un nuevo real decreto sobre publicidad podría abrir la puerta, además, a regular lo referente a la publicidad tanto en Internet como en las redes sociales que, actualmente es difusa.






































