Mucho se ha hablado en los últimos meses de los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT) a pesar de la poca luz que había sobre el asunto. No obstante, tras un retraso de seis meses con respecto al calendario original, ya están en marcha los primeros cinco IPT, cuya mayor virtud será la de avanzar en la homogenización de la utilización de los medicamentos en las distintas comunidades autónomas y trabajar en un sistema de evaluación en red que mejor la eficiencia en el uso de los recursos. Además, servirán para dotar a la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) de un cuerpo de conocimiento con mayor objetividad y transparencia para la toma de decisiones. Esas son al menos las intenciones del Ministerio de Sanidad.
Aunque aún persisten muchas dudas sobre los IPT y su configuración, el curso que, sobre estos documentos, organizó la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en colaboración con MSD ha servido para dar luz sobre los mismos. Los IPT iniciarán su elaboración a los pocos días de la decisión de recomendación del Comité de Medicamentos de Uso Humano, cuando el Grupo de Coordinación del Posicionamiento Terapéutico determine qué medicamentos serán evaluados y se designe a los grupos de redacción. Según explicó el director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia, Agustín Rivero, se realizará IPT de todos los nuevos medicamentos y nuevas indicaciones, pero también será posible realizar informes sobre otros medicamentos a solicitud de la comisión permanente de Farmacia o la propia dirección general.
El grupo de redacción, compuesto por la Agencia Española de Medicamentos (Aemps) y dos comunidades autónomas trabajará sobre la base del informe inicial que la agencia realizará en base a la información de registro del medicamento y que se remitirá a ambas comunidades autónomas. Estas trabajarán con sus técnicos y realizarán sus propios informes que deberán fundir con el de la Aemps en un único documento.
Tal y como dijo César Hernández, jefe del departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Aemps, los IPT contenderán en una primera fase la evaluación de la efectividad y seguridad comparada así como los criterios de uso y seguimiento. Opcionalmente podrá incluir una evaluación económica a juicio del grupo de coordinación pero lo que sí tendrá que esperar a la fijación de precio por parte de la comisión será el informe de impacto presupuestario de la introducción del nuevo medicamento.
Armonización y consenso
Para Antoni Gilabert, gerente de Farmacia y el Medicamento del Catsalut, lo más importante de los IPT es que permitirán armonizar el acceso de unos medicamentos que, por nuevos, “tienen incertidumbres”. Eso sí, reclamó que todo el procedimiento de evaluación gire en torno a seis aspectos clave: Claridad, metodología, rigor, transparencia, participación y predictibilidad. Según él la puesta en marcha de estos IPT permitirá entrar en un “círculo virtuoso” de evaluación, seguimiento y financiación de medicamentos.
Por ello, explicó que estamos “ante un punto de inflexión, cambiando algo muy relevante” y aseguró que si se colabora en la elaboración de los IPT serán “útiles y además surgirán elementos positivos más allá” de estos informes. En este sentido, llamó a mantener esta senda de consenso, aunque sea “más fácil ir al ordeno y mando”. Parte de ese consenso existente se refiere a uno de los objetivos iniciales y claves de los IPT para el Ministerio de Sanidad: la evaluación única. Gilabert llamó a “no obsesionarse con el informe único” ni con que las decisiones del IPT se tengan a cumplir al cien por cien, especialmente al principio, ya que, según él “hay que ir generando dictámenes y confianza”.
En este punto se encontró en frente del presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, José Luis Poveda, quien reclamó de forma clara que los IPT fueran “únicos y vinculantes” para todo el Sistema Nacional de Salud. En la misma línea se expresó la directora técnica de Farmacia de Castilla y León, Nieves Martín Sobrino, quien dijo que es “época de compromisos y lealtad entre las administraciones”.
En lo que sí coincidieron Poveda y Gilabert fue en la necesidad de que los IPT incorporen información económica, así como que fueran transparentes. Y es que, según el presidente de la SEFH, si la variable precio no se introduce en la realización del informe, “acabará siendo introducido en el hospital o las comunidades, ya que el dinero es el que es”.
Pero sea antes o después cuando se introduzca toda la información económica en el IPT, lo que está claro es que este documento vendrá a “facilitar el trabajo” para la elaboración de un informe técnico que se elevará como propuesta a la comisión y que contendrá información farmacoeconómica, eficacia comparativa, lugar en la terapia análisis del impacto presupuestario en el SNS, datos industriales y contribución al PIB. Así lo explicó la consejera técnica de la subdirección general de Calidad de Medicamentos y Productos Sanitarios, Mercedes Martínez, quien, además, dio las claves de las situaciones en las que se debería revaluar los IPT.
Revisión del IPT y del precio
Según dijo, siempre que haya nueva información disponible de relevancia por estudios adicionales de seguridad o eficacia a largo plazo, o por revisión de la efectividad observada en la práctica clínica, así como en caso de aparición de otro fármaco se procederá a la revisión del IPT.
A este respecto, Martín Sobrino denunció que no hay información suficiente en el sistema para ayudar a la toma de decisiones. Aseguró que “no hay seguimiento agregado del consumo, ni sistemas de control del resultado de medidas en el SNS”. No obstante, cuando se produzca la revisión del IPT, tal y como advirtió Martínez, “puede dar lugar a la reconsideración del precio o de las condiciones de financiación”.






































