Entre el 12 y el 14 de junio la patronal farmacéutica nacional, FEFE, cerrará un ‘particular’ círculo. Durante esos días, León acogerá una nueva edición, la XII, de su Congreso Nacional, siendo la misma localidad que celebró por primera vez este evento en 1990. Su programa científico pone la vista en tres escenarios: el modelo de oficina de farmacia, su viabilidad y las nuevas tecnologías, bajo el lema ‘Construyendo futuro sobre cimientos de Historia, Ciencia y Profesión’.
Pregunta. ¿Cree que se están tambaleando los cimientos de la oficina de farmacia?
Respuesta. En todas las épocas siempre ha habido intereses económicos de capital ajeno que han querido influir en el modelo farmacéutico afectando a su estabilidad. Nuevamente luchamos por mantener esos cimientos, que pasan por consolidar su posición estratégica en el SNS, un marco estable y su viabilidad económica.
P. ¿Demasiados golpes a esos cimientos con la maza de la ley?
R. Hay un ejemplo elocuente. Desde las últimas ediciones de nuestro congreso nacional venimos incidiendo en la necesidad de un Pacto de Estabilidad para la Farmacia. Años después, en León, seguiremos con el mismo reclamo. Las farmacias sufren continuas medidas de recorte desde 2000, y hace tiempo que estas dejaron de ser compatibles con la calidad del servicio que se sigue prestando.
P. Este XII Congreso gira sobre tres ejes: profesión, economía y salud. ¿Triángulo indivisible?
R. Así es. El avance profesional repercute en la mejor salud de la profesión. Ello, a su vez, está relacionado con la economía en un doble sentido. Por un lado, una mejor salud de la población genera ahorros al sistema. Pero, por otra parte, no hay posibilidad de avance profesional que repercuta en la salud sin que este desarrollo sea económicamente viable.
P. Una de las mesas tiene un título revelador: ‘¿Es realmente necesario un cambio en la oficina de farmacia?’. Empiece el debate.
R. En mi opinión, sí es necesario que la prestación que se lleva a cabo en estos establecimientos se adapte a las necesidades de la población y a su mayor calidad de vida actual. Dicha adaptación pasaría por un mayor seguimiento a crónicos y mantenernos cercanos al paciente. Si hay algún cambio, que sea, por ejemplo, para proteger las zonas rurales. Una botica rural tiene las mismas responsabilidades sanitarias que una urbana, pero sus facilidades para esta función no son las mismas. Por contra, no apoyo ningún cambio que prime el interés económico de capital ajeno frente a la salud.
P. Como presidenta del comité organizador del congreso y de la patronal anfitriona, Afarle, ¿qué expectativas tiene de él?
R. Lo primero, contar con una alta asistencia. La presencia de farmacéuticos en León es más necesaria que nunca, para demostrar la unión del sector ante las adversidades y debatir sin tapujos todas nuestras preocupaciones. Puedo asegurar que los debates serán valientes e independientes.






































